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lunes, 20 de enero de 2014

¿Se ha convertido BETHARRAM en una ONG?


El Papa Francisco ha hecho notar a menudo que, cuando se pierde la capacidad de adoración y se instala en lugar del Señor un ídolo, la Iglesia corre el riesgo de convertirse en una ONG, ya que acaba prevaleciendo el orden institucional por encima del dinamismo teologal. Diez indicios me hacen pensar que Betharram, el Instituto religioso al cual pertenezco, podría estarse convirtiendo, al menos en algunas regiones, en una ONG. Son reflexiones que fui madurando y confrontando a lo largo de 8 días de Ejercicios Espirituales ignacianos (del 02 al 10/01), y a las que ahora añado en este color aportes del Diálogo del Papa Francisco sobre la vida religiosa con los Superiores Generales de 120 Institutos masculinos ("Despierten al mundo", 29/11/2013).
1) Algunos de sus líderes emblemáticos se perpetúan en sus cargos con evidente pragmatismo funcional. 
2) Cada vez hay menos lugar para la vida religiosa en la misión, cada vez más se contratan "laicos betharramitas a sueldo", capaces y dispuestos a decir, hacer o celebrar lo que haya que decir, hacer o celebrar.
3) Casi todos los recursos (humanos, económicos, administrativos) se utilizan para el mantenimiento "autorreferencial" del Statu Quo institucional, y lo demás (¡los demás!) no cuentan. Se impone así un cierto betharramitismo ideológico que pretende ser más betharramita que católico, más católico que evangélico.
4) Prevalecen criterios europeos envejecidos que ahuyentan o desencantan posibles nuevas vocaciones. "Es necesario considerar que el lenguaje de hoy de los jóvenes en formación es distinto de aquél de quienes los han precedido: vivimos un cambio de época. La formación es una obra artesanal, no policíaca. Tenemos que formar el corazón [...]. No tenemos que formar administradores, sino padres, hermanos, compañeros de camino". A modo de ejemplo, en un Instituto de derecho pontificio fundado en 1832 y esparcido en cuatro continentes, los cinco miembros del actual Consejo General son europeos, y tres de ellos milaneses... Al respecto, el Papa subraya la necesidad de "introducir en el gobierno central de las Órdenes y de las Congregaciones [y no solo en las fotos] a personas de varias culturas, que expresen modos diferentes de vivir el carisma". 
5) Egipto se pierde y el Faraón sigue endureciendo el corazón. Por momentos daría la impresión que esta tendencia se acentúa, sobre todo a partir de la promulgación de la nueva Regla de Vida (2008, redactada por otras 5 personas nacidas en Europa), y que las cosas marchan "a contracorriente"... del actual estilo pastoral-eclesial que el Espíritu ha ido suscitando con Francisco quien está convencido de que "los grandes cambios de la historia se realizan cuando la realidad fue vista no desde el centro, sino desde la periferia".
6) Las comunidades se configuran más a partir de los edificios disponibles o "presencias" institucionales que urgen que de un discernimiento carismático serio de los signos de los tiempos. Al respecto, habría que tener en cuenta que "el carisma permanece, es fuerte, la obra pasa. A veces se confunde Instituto y obra. El Instituto es creativo, busca siempre caminos nuevos", porque "las periferias cambian" (Papa Francisco). Nuestro fundador san Miguel Garicoïts prefería que no se tuvieran "obras propias" para -dicho en términos actuales- no asfixiar la "misionariedad". 
7) Esto hace que en ocasiones las mismas comunidades se hayan convertido en "campamentos de refugiados" de 'inferiores', que los 'superiores' (!) permanentemente reorganizan, y donde depositan a la gente que sobra o no se adapta (las "vidas desperdiciadas" de Z. Bauman) a las exigencias funcionales del sistema (la ONG), olvidando que quienes siempre colaboran y nunca traen problemas acabaron siendo, históricamente, quienes finalmente trajeron mayores "dolores de cabeza".
8) En algunos países, para los últimos mohicanos que quedamos como religiosos, los que no nos hemos muerto, envejecido irreversiblemente o ido de Betharram (que son las más típicas plagas de Egipto a las que antes hice referencia), solo parecería haber tres posibilidades: a) mundanizarse; b) aniñarse; c) vivir en permanente conflicto. Es cierto que "en todas las familias y en todos los grupos humanos hay conflictos. Y el conflicto debe ser asumido: no debe ser ignorado. Si se lo tapa, eso crea una presión y después explota" (Papa Francisco). Lamentablemente, quienes gestionan "estructuras caducas" tienden a juzgar o hacer de cuenta que todo está imperturbablemente bien... hasta que ya es demasiado tarde.
9) Por momentos parecería que Betharram tiene "terror" a una verdadera inculturación de la fe que le haga perder a la ONG el control total de sus recursos. No ha logrado trascender el modelo de implantación de la fe asociado a la expansión colonial decimonónica. Puede cambiar y de hecho cambia el sujeto (primero franceses, luego italianos, españoles, etc.) pero no cambia el modelo. Éste consiste en controlar y disciplinar desde el centro a las periferias, con una política de premios y castigos, promociones y exclusiones, reconocimientos y ninguneos que hacen violencia u oídos sordos a las mociones del Espíritu Santo en muchos religiosos, quebrando la unidad y dividiendo o expulsando a los hermanos. Dice en cambio el Papa Francisco que "el carisma no es una botella de agua destilada", que "es necesario vivirlo con energía, releyéndolo también culturalmente". Hay que repensar la inculturación del carisma. "Es más, tenemos que pedir siempre perdón y mirar con mucha vergüenza las frustraciones apostólicas que [al respecto] fueron causadas por falta de coraje [...]. No debemos hacer del carisma algo rígido o uniforme. Cuando nosotros uniformamos nuestra cultura, entonces matamos el carisma".
10) En alguna ocasión, hice notar que vivía en una "escalera", no en una "comunidad", ya que cada uno de sus miembros tenía un nivel "jerárquico" diferente, con obligación gradual de secretismo. ¿Se puede compartir una fraternidad real en estas condiciones?

No quisiera que alguno se enoje porque "hago lío" (ya que "ser profetas a veces puede significar hacer ruido..., la profecía hace rumor, ruido, algunos dicen 'lío'"), ni quedar como un mero profeta de calamidades (porque "la profecía anuncia el espíritu del Evangelio"). De hecho, en 1998 defendí mi tesis doctoral que llevó por título Hacia una más plena inculturación de la vida religiosa betharramita en América Latina, según creo no muy leída, y tenía un fuerte tono propositivo (puede buscarse en Google y leerse on-line). Pero desde entonces anduve internamente cada vez más desocupado...

¿Qué salida existe? "La Iglesia debe ser atractiva. ¡Despertar al mundo! ¡Sean testimonio de un modo distinto de hacer, de actuar, de vivir! [...]. Estamos hablando de una mirada escatológica, de los valores del Reino encarnados aquí, sobre esta tierra" (Papa Francisco). Hay que animarse a vivir con radical decisión creyente las exigencias carismáticas medulares de nuestra consagración: la disponibilidad del "aquí estoy", propia de los discípulos misioneros, proféticamente inculturada en el cambio epocal y la vida de las iglesias particulares. Para eso hay que ir más allá de esa asfixiante cultura institucional, más jurídica que teologal, más administrativa que misionera. Hay que "anunciar a Cristo a una generación que cambia", y "estar atentos a no suministrarles una vacuna contra la fe". Hay que abrir puertas y ventanas para que entre aire fresco (¡basta de ese ilusorio aire acondicionado que estropea la salud espiritual y enferma!). "Hay que salir": otras personas, otras opiniones, otros criterios, otras procedencias y espacios, otras instancias eclesiales: no más de lo mismo, de los mismos y para todo. "Hoy Dios nos pide esto: salir del nido que nos contiene para ser enviados", especialmente a "situaciones de exclusión y de marginación". Todo esto "se tiene que discernir según el carisma propio" (Papa Francisco).
Mirado humanamente, -soy contundente- en esto se juega el futuro. Y si no, que el último apague la luz...

PS: Como lo que aquí digo de un sujeto eclesial concreto es probablemente aplicable a espacios eclesiales más amplios, sugiero vivamente la lectura del libro A. ZANOTTI DE SAVANTI, Pensar las crisis en la vida sacerdotal y consagrada, Ágape Libros, Buenos Aires, 2013, que siguiendo lo reflexionado en un encuentro nacional para la Formación Permanente del Clero, hace un excelente abordaje sistémico de las dificultades que viven las personas consagradas. También recomiendo la lectura del artículo de C. DOMÍNGUEZ MORANO sj, "Uno solo es vuestro Padre", Boletín de espiritualidad 239 (Dic.2012) 33-44. El referido Diálogo del Papa Francisco fue publicado en La Civiltà Cattolica, I (2014) 3-17.

2 comentarios:

  1. Hola Padre Gerardo!

    Claro, concreto y valiente tu comentario. Estamos en una búsqueda de otro ser de iglesia, de laicos y religiosos. Siempre pensé que al Campamento Volante se le habían oxidado las estacas y se habían clavado en hormigòn, no en tierra. Me tocó participar del Capìtulo Provincial allá por 1986 y a mis aquellos 20 años dije que las estructuras estaban matando -sic- a los religiosos. Abrieron el espacio a los laicos, pero con un estilo servil y obsecuente. Esa fue mi desilusion por lo que dejé de trabajar pastoral-profesionalmente en Betharram al que amo como vos.
    No conozco la realidad actual de Betharram pero si el estilo de ejercer la autoridad en nombre de la obediencia.
    Que el Señor bendiga tu discernimiento y tu profecía, que entiendo no es de calamidades sino desde tu ministerio de teólogo.
    Un abrazo enorme el el Corazón de Jesús
    Con el afecto y la transparencia que mi pensar ha tenido para todos siempre.
    Cristian

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  2. Muchas gracias, Cristian, por tu comentario. Te hago llegar un abrazo! Gerardo

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