Video didáctico que parte de una constatación creyente crístico-antropológica, recorre la ética de la alteridad fraterna del amor al prójimo, se detiene en la experiencia de Iglesia como pueblo de Dios en camino, y culmina con la celebración pascual y eucarística, anticipo de la creación definitivamente transfigurada por el Espíritu.
"TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA": POLÍCROMA, TRANSDISCIPLINAR-SAPIENCIAL, CON IMPOSTACIÓN PASTORAL, DESDE ARGENTINA. Se ofrecen gratis: 1) 16 E-Books y 2) cursos virtuales de formación teológica (posteados en Fichas / Videos).
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martes, 15 de junio de 2021
¿En qué o en quién creemos los cristianos? (Video didáctico breve)
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lunes, 6 de noviembre de 2017
Lo mejor de la ANTOLOGÍA TEOLÓGICA en AUDIO descargable
Inicio un nuevo formato comunicacional: audio.
Iré enlazando en este post desde Google Drive mi propia lectura de textos de la "Antología teológica: peregrinando la Vida, contemplando el Icono, comunicando la Palabra". Capítulos o pasajes que considero significativos y elocuentes. Para escuchar solos o en grupo, mientras se viaja o se hace algún quehacer doméstico, para trabajar en clase con alumnos o para disfrutar y meditar en un momento de descanso, cuando se está de retiro o de vacaciones, en casa o caminando.
Espero que cada uno/a vaya encontrando su propio estilo y momento... Que lo disfruten.
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Mística de la encarnación / Jesús y la mujer samaritana / La vida como peregrinación / El Evangelio de la misericordia / La transformación del imaginario simbólico / La misericordia en la vida de los discípulos misioneros / "Los miserables" (Tom Hooper) / Hacer teología de otra manera / La teología como peregrinación / Una teología que peregrina por el tiempo / El espacio de la peregrinación teológica / Una teología peregrina con horizonte trascendente
(Para escucharlos primero hay que descargarlos)
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lunes, 27 de julio de 2015
Síntesis de la Bula "MISERICORDIAE VULTUS" (Papa Francisco, 11/04/2015)
"1. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra [...]. 2. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz [...3...], para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por eso que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia [...]
"4. [...] 'En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad' (san Juan XXIII). [...5...]. ¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! [...].
"6. 'Paciente y misericordioso' es el binomio que a menudo aparece en el Antiguo Testamento para describir la naturaleza de Dios [...7...]. 'Eterna es su misericordia' [...8]. Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad [...]. 'Dios es amor' (1 Jn 4,8.16) [...]. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús [...]. Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales [...].
"9. [...] La misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente verdaderos hijos [...]. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices [...10...]. La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral deberá estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia [...12...]. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia [...]. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia [...].
"14. La peregrinación es un signo peculiar en el Año Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano es viator, un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada [...].
"15. En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales [...]. Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales [...]. No olvidemos las palabras de san Juan de la Cruz: 'En el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados por el amor' [...].
"17. La Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios [...]. El sacramento de la Reconciliación nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia [...]. Nunca me cansaré de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. Ser confesores no se improvisa. Se llega a serlo cuando, ante todo, nos hacemos nosotros mismos penitentes en busca de perdón [...]. Ninguno de nosotros es dueño del Sacramento, sino fiel servidor del perdón de Dios. Cada confesor deberá acoger a los fieles como el padre en la parábola del hijo pródigo [...18...]. Durante la Cuaresma de este Año Santo tengo la intención de enviar los Misioneros de la Misericordia. Serán un signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios [...], anunciadores de la alegría del perdón [...].
"19. La palabra del perdón pueda llegar a todos y la llamada a experimentar la misericordia no deje a ninguno indiferente [...]. Pienso en modo particular en los hombres y mujeres que pertenecen a algún grupo criminal [...]. La misma llamada llegue también a todas las personas promotoras o cómplices de corrupción [...]. La corrupción es una obstinación en el pecado, que pretende sustituir a Dios con la ilusión del dinero como forma de poder [...].
"20. No será inútil en este contexto recordar la relación existente entre justicia y misericordia. No son dos momentos contrastantes entre sí, sino dos dimensiones de una única realidad que se desarrolla progresivamente hasta alcanzar su ápice en la plenitud del amor [...]. Ante la visión de una justicia como mera observancia de la ley que juzga, dividiendo las personas en justos y pecadores, Jesús se inclina en mostrar el gran don de la misericordia que busca a los pecadores para ofrecerles el perdón y la salvación [...21]. La misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer [...].
"22. En el sacramento de la Reconciliación Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; y sin embargo, la huella negativa que los pecados dejan en nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos permanece. La misericordia de Dios es incluso más fuerte que esto. Ella se transforma en indulgencia del Padre que a través de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilitándolo a obrar con caridad, a crecer en el amor más bien que a recaer en el pecado [...]. Vivir entonces la indulgencia en el Año Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perdón se extiende sobre toda la vida del creyente [...].
"24. El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios [...]. Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios [...25...]. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia [...]".
"4. [...] 'En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad' (san Juan XXIII). [...5...]. ¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! [...].
"6. 'Paciente y misericordioso' es el binomio que a menudo aparece en el Antiguo Testamento para describir la naturaleza de Dios [...7...]. 'Eterna es su misericordia' [...8]. Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad [...]. 'Dios es amor' (1 Jn 4,8.16) [...]. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús [...]. Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales [...].
"9. [...] La misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente verdaderos hijos [...]. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices [...10...]. La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral deberá estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia [...12...]. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia [...]. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia [...].
"14. La peregrinación es un signo peculiar en el Año Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano es viator, un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada [...].
"15. En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales [...]. Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales [...]. No olvidemos las palabras de san Juan de la Cruz: 'En el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados por el amor' [...].
"17. La Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios [...]. El sacramento de la Reconciliación nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia [...]. Nunca me cansaré de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. Ser confesores no se improvisa. Se llega a serlo cuando, ante todo, nos hacemos nosotros mismos penitentes en busca de perdón [...]. Ninguno de nosotros es dueño del Sacramento, sino fiel servidor del perdón de Dios. Cada confesor deberá acoger a los fieles como el padre en la parábola del hijo pródigo [...18...]. Durante la Cuaresma de este Año Santo tengo la intención de enviar los Misioneros de la Misericordia. Serán un signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios [...], anunciadores de la alegría del perdón [...].
"19. La palabra del perdón pueda llegar a todos y la llamada a experimentar la misericordia no deje a ninguno indiferente [...]. Pienso en modo particular en los hombres y mujeres que pertenecen a algún grupo criminal [...]. La misma llamada llegue también a todas las personas promotoras o cómplices de corrupción [...]. La corrupción es una obstinación en el pecado, que pretende sustituir a Dios con la ilusión del dinero como forma de poder [...].
"20. No será inútil en este contexto recordar la relación existente entre justicia y misericordia. No son dos momentos contrastantes entre sí, sino dos dimensiones de una única realidad que se desarrolla progresivamente hasta alcanzar su ápice en la plenitud del amor [...]. Ante la visión de una justicia como mera observancia de la ley que juzga, dividiendo las personas en justos y pecadores, Jesús se inclina en mostrar el gran don de la misericordia que busca a los pecadores para ofrecerles el perdón y la salvación [...21]. La misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer [...].
"22. En el sacramento de la Reconciliación Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; y sin embargo, la huella negativa que los pecados dejan en nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos permanece. La misericordia de Dios es incluso más fuerte que esto. Ella se transforma en indulgencia del Padre que a través de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilitándolo a obrar con caridad, a crecer en el amor más bien que a recaer en el pecado [...]. Vivir entonces la indulgencia en el Año Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perdón se extiende sobre toda la vida del creyente [...].
"24. El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios [...]. Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios [...25...]. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia [...]".
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jueves, 25 de junio de 2015
[6] LAUDATO SI, Capítulo VI: "Educación y espiritualidad ecológica"
"Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos (LS 202) [...].
"Dado que le mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico [...]. Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero (LS 203) [...]. La situación actual del mundo 'provoca una sensación de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de egoísmo colectivo'. Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir (LS 204) [...]. Sin embargo, no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan [...]. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios siegue alentando desde lo profundo de los corazones humanos (LS 205) [...].
"La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos. Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón humano, pero no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece [...]. Estamos ante un desafío educativo (LS 209) [...]. La educación ambiental ha ido ampliando sus objetivos. Si al comienzo estaba muy centrada en la información científica y en la concientización y prevención de riesgos ambientales, ahora tiende a incluir una crítica de los 'mitos' de la modernidad basados en la razón instrumental (individualismo, progreso indefinido, competencia, consumismo, mercado sin reglas) y también a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecológico: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios. La educación ambiental debería disponernos a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una ética ecológica adquiere su sentido más hondo (LS 210) [...].
"Sin embargo, esta educación, llamada a crear una 'ciudadanía ecológica', a veces se limita a informar y no logra desarrollar hábitos [...]. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del medio ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias (LS 211) [...].
"Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, etc. (LS 213) [...]. A la política y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concientización de la población. También a la Iglesia (LS 214) [...]. 'No debe descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación estética y la preservación de un ambiente sano'. Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista (LS 215) [...].
"La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe (LS 216) [...]. La crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior [...]. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana (LS 217) [...]. Sin embargo [...], la conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria (LS 219) [...]. Esta conversión supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuidad [...]. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el padre nos ha unido a todos los seres (LS 220) [...]. La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo [...]. Se trata de la convicción de que 'menos es más'. La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento. En cambio, el hacerse presente serenamente ante cada realidad, por pequeña que sea, nos abre muchas más posibilidades de comprensión y de realización personal. La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco (LS 222) [...]. La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora [...]. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida (LS 223) [...].
"La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoración positiva en el último siglo [...]. La desaparición de la humildad, en un ser humano desaforadamente entusiasmado con la posibilidad de dominarlo todo sin límite alguno, sólo puede terminar dañando a la sociedad y al ambiente (LS 224) [...]. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo [...]. Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente (LS 225) [...]. Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención, que sabe estar plenamente presente ante alguien sin estar pensando en lo que viene después, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido (LS 226). Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas (LS 227) [...].
"El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión (LS 228) [...]. Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos (LS 229) [...]. El ejemplo de santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier pequeño gesto que siembre paz y amistad (LS 230) [...]. El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor [...]. En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad (LS 231) [...].
"No todos están llamados a trabajar de manera directa en la política, pero en el seno de la sociedad germina una innumerable variedad de asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano. Por ejemplo, se preocupan por un lugar común (un edificio, una fuente, un monumento abandonado, un paisaje, una plaza), para proteger, sanear, mejorar o embellecer algo que es de todos. A su alrededor se desarrollan o se recuperan vínculos y surge un nuevo tejido social local (LS 232) [...].
"El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre (LS 233) [...]. El místico experimenta la íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres, y así 'siente ser todas las cosas Dios' (LS 234) [...]. Los Sacramentos son un modo privilegiado de cómo la naturaleza es asumida por Dios y se convierte en mediación de la vida sobrenatural. A través del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto (LS 235) [...]. En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su creatura (LS 236) [...]. El domingo, la participación en la Eucaristía tiene una importancia especial [...], [ya que] derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres (LS 237) [...].
"El Padre es la fuente última de todo, fundamento amoroso y comunicativo de cuanto existe. El Hijo, que lo refleja, y a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María. El Espíritu, lazo infinito de amor, está íntimamente presente en el corazón del universo animando y suscitando nuevos caminos (LS 238) [...]. Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria (LS 239) [...]. Las Personas divinas son relaciones subsistentes, y el mundo, creado según el modelo divino, es una trama de relaciones [...]. Las criaturas tienden hacia Dios, y a su vez es propio de todo ser viviente tender hacia otra cosa, de tal modo que en el seno del universo podemos encontrar un sinnúmero de constantes relaciones que se entrelazan secretamente (LS 240) [...].
"María vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer 'vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza' (Ap 12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado (LS 241) [...]. Junto a ella, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san José (LS 242) [...].
"Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios (cf. 1 Co 13,12) y podremos leer con feliz admiración el misterio del universo, que participará con nosotros de la plenitud sin fin. Sí, estamos viajando hacia el sábado de la eternidad, hacia la nueva Jerusalén, hacia la casa común del cielo. Jesús nos dice: 'Yo hago nuevas todas las cosas' (Ap 21,5). La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar y tendrá algo para aportar a los pobres definitivamente liberados" (LS 243).
Después de haber leído el Capítulo VI, podemos preguntarnos: ¿Cómo pasar de la conciencia autorreferencial y aislada a otra relacional y vincular? ¿Y de una prevalencia de actitudes utilitaristas a otras más gratuitas? ¿Qué sugerencias concretas nos da Francisco, al respecto, inspirándose en las principales corrientes de espiritualidad cristiana? ¿Qué aportaría su modo de comprender la mística a nuestro estilo concreto de vida y relación con el mundo?
"Dado que le mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico [...]. Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero (LS 203) [...]. La situación actual del mundo 'provoca una sensación de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de egoísmo colectivo'. Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir (LS 204) [...]. Sin embargo, no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan [...]. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios siegue alentando desde lo profundo de los corazones humanos (LS 205) [...].
"La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos. Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón humano, pero no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece [...]. Estamos ante un desafío educativo (LS 209) [...]. La educación ambiental ha ido ampliando sus objetivos. Si al comienzo estaba muy centrada en la información científica y en la concientización y prevención de riesgos ambientales, ahora tiende a incluir una crítica de los 'mitos' de la modernidad basados en la razón instrumental (individualismo, progreso indefinido, competencia, consumismo, mercado sin reglas) y también a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecológico: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios. La educación ambiental debería disponernos a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una ética ecológica adquiere su sentido más hondo (LS 210) [...].
"Sin embargo, esta educación, llamada a crear una 'ciudadanía ecológica', a veces se limita a informar y no logra desarrollar hábitos [...]. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del medio ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias (LS 211) [...].
"Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, etc. (LS 213) [...]. A la política y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concientización de la población. También a la Iglesia (LS 214) [...]. 'No debe descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación estética y la preservación de un ambiente sano'. Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista (LS 215) [...].
"La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe (LS 216) [...]. La crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior [...]. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana (LS 217) [...]. Sin embargo [...], la conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria (LS 219) [...]. Esta conversión supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuidad [...]. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el padre nos ha unido a todos los seres (LS 220) [...]. La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo [...]. Se trata de la convicción de que 'menos es más'. La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento. En cambio, el hacerse presente serenamente ante cada realidad, por pequeña que sea, nos abre muchas más posibilidades de comprensión y de realización personal. La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco (LS 222) [...]. La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora [...]. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida (LS 223) [...].
"La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoración positiva en el último siglo [...]. La desaparición de la humildad, en un ser humano desaforadamente entusiasmado con la posibilidad de dominarlo todo sin límite alguno, sólo puede terminar dañando a la sociedad y al ambiente (LS 224) [...]. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo [...]. Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente (LS 225) [...]. Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención, que sabe estar plenamente presente ante alguien sin estar pensando en lo que viene después, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido (LS 226). Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas (LS 227) [...].
"El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión (LS 228) [...]. Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos (LS 229) [...]. El ejemplo de santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier pequeño gesto que siembre paz y amistad (LS 230) [...]. El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor [...]. En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad (LS 231) [...].
"No todos están llamados a trabajar de manera directa en la política, pero en el seno de la sociedad germina una innumerable variedad de asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano. Por ejemplo, se preocupan por un lugar común (un edificio, una fuente, un monumento abandonado, un paisaje, una plaza), para proteger, sanear, mejorar o embellecer algo que es de todos. A su alrededor se desarrollan o se recuperan vínculos y surge un nuevo tejido social local (LS 232) [...].
"El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre (LS 233) [...]. El místico experimenta la íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres, y así 'siente ser todas las cosas Dios' (LS 234) [...]. Los Sacramentos son un modo privilegiado de cómo la naturaleza es asumida por Dios y se convierte en mediación de la vida sobrenatural. A través del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto (LS 235) [...]. En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su creatura (LS 236) [...]. El domingo, la participación en la Eucaristía tiene una importancia especial [...], [ya que] derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres (LS 237) [...].
"El Padre es la fuente última de todo, fundamento amoroso y comunicativo de cuanto existe. El Hijo, que lo refleja, y a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María. El Espíritu, lazo infinito de amor, está íntimamente presente en el corazón del universo animando y suscitando nuevos caminos (LS 238) [...]. Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria (LS 239) [...]. Las Personas divinas son relaciones subsistentes, y el mundo, creado según el modelo divino, es una trama de relaciones [...]. Las criaturas tienden hacia Dios, y a su vez es propio de todo ser viviente tender hacia otra cosa, de tal modo que en el seno del universo podemos encontrar un sinnúmero de constantes relaciones que se entrelazan secretamente (LS 240) [...].
"María vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer 'vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza' (Ap 12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado (LS 241) [...]. Junto a ella, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san José (LS 242) [...].
"Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios (cf. 1 Co 13,12) y podremos leer con feliz admiración el misterio del universo, que participará con nosotros de la plenitud sin fin. Sí, estamos viajando hacia el sábado de la eternidad, hacia la nueva Jerusalén, hacia la casa común del cielo. Jesús nos dice: 'Yo hago nuevas todas las cosas' (Ap 21,5). La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar y tendrá algo para aportar a los pobres definitivamente liberados" (LS 243).
Después de haber leído el Capítulo VI, podemos preguntarnos: ¿Cómo pasar de la conciencia autorreferencial y aislada a otra relacional y vincular? ¿Y de una prevalencia de actitudes utilitaristas a otras más gratuitas? ¿Qué sugerencias concretas nos da Francisco, al respecto, inspirándose en las principales corrientes de espiritualidad cristiana? ¿Qué aportaría su modo de comprender la mística a nuestro estilo concreto de vida y relación con el mundo?
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