teología, cambio de época, pastoral, fe, argentina, cultura, iglesia, jesús, vida, peregrinación, evangelización, camino, sabiduría, amor, PAPA francisco, inculturación, diálogo, misericordia, santuario, historia, arte, mística, teologal, icono, palabra, América Latina, Dios, biblia, espiritualidad, misión, imaginario, pueblo de Dios, símbolo, belleza
Mostrando entradas con la etiqueta reconciliación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reconciliación. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de enero de 2016

Celebrando el JUBILEO: "Una PASTORAL DE LA MISERICORDIA urgida por la BELLEZA"

Podría establecerse un fecundo paralelismo entre las figuras femeninas del musical-película Los miserables (T. Hooper, 2012) y las actitudes pastorales requeridas para el año de la misericordia en un santuario. En ambos casos, partiendo de la narración / canto de las mujeres. La humanidad más hermosa se manifiesta a través de las figuras de Cosette y Fantine en la vida de Jean Valjean, de modo análogo a como en una pastoral de la misericordia el “santo pueblo fiel de Dios” (Francisco) la revela con rostro de mujer a los pastores en la sacramentalidad de sanación.
Librito: "Una pastoral de la misericordia urgida por la belleza"

PS: Cabe aclarar que en este breve texto convergen las principales intuiciones de toda mi Teología del cambio de época, a la vez que se convierte en una clara puesta en práctica del método teológico transdisciplinar utilizado.

lunes, 27 de julio de 2015

Síntesis de la Bula "MISERICORDIAE VULTUS" (Papa Francisco, 11/04/2015)

"1. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra [...]. 2. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz [...3...], para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por eso que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia [...]
"4. [...] 'En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad' (san Juan XXIII). [...5...]. ¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! [...].
"6. 'Paciente y misericordioso' es el binomio que a menudo aparece en el Antiguo Testamento para describir la naturaleza de Dios [...7...]. 'Eterna es su misericordia' [...8]. Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad [...]. 'Dios es amor' (1 Jn 4,8.16) [...]. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús [...]. Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales [...].
"9. [...] La misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente verdaderos hijos [...]. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices [...10...]. La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral deberá estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia [...12...]. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia [...]. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia [...].
"14. La peregrinación es un signo peculiar en el Año Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano es viator, un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada [...].
"15. En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales [...]. Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales [...]. No olvidemos las palabras de san Juan de la Cruz: 'En el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados por el amor' [...].
"17. La Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios [...]. El sacramento de la Reconciliación nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia [...]. Nunca me cansaré de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. Ser confesores no se improvisa. Se llega a serlo cuando, ante todo, nos hacemos nosotros mismos penitentes en busca de perdón [...]. Ninguno de nosotros es dueño del Sacramento, sino fiel servidor del perdón de Dios. Cada confesor deberá acoger a los fieles como el padre en la parábola del hijo pródigo [...18...]. Durante la Cuaresma de este Año Santo tengo la intención de enviar los Misioneros de la Misericordia. Serán un signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios [...], anunciadores de la alegría del perdón [...].
"19. La palabra del perdón pueda llegar a todos y la llamada a experimentar la misericordia no deje a ninguno indiferente [...]. Pienso en modo particular en los hombres y mujeres que pertenecen a algún grupo criminal [...]. La misma llamada llegue también a todas las personas promotoras o cómplices de corrupción [...]. La corrupción es una obstinación en el pecado, que pretende sustituir a Dios con la ilusión del dinero como forma de poder [...]. 
"20. No será inútil en este contexto recordar la relación existente entre justicia y misericordia. No son dos momentos contrastantes entre sí, sino dos dimensiones de una única realidad que se desarrolla progresivamente hasta alcanzar su ápice en la plenitud del amor [...]. Ante la visión de una justicia como mera observancia de la ley que juzga, dividiendo las personas en justos y pecadores, Jesús se inclina en mostrar el gran don de la misericordia que busca a los pecadores para ofrecerles el perdón y la salvación [...21]. La misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer [...]. 
"22. En el sacramento de la Reconciliación Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; y sin embargo, la huella negativa que los pecados dejan en nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos permanece. La misericordia de Dios es incluso más fuerte que esto. Ella se transforma en indulgencia del Padre que a través de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilitándolo a obrar con caridad, a crecer en el amor más bien que a recaer en el pecado [...]. Vivir entonces la indulgencia en el Año Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perdón se extiende sobre toda la vida del creyente [...]. 
"24. El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios [...]. Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios [...25...]. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia [...]".

jueves, 17 de noviembre de 2011

CURSO VIRTUAL (Ficha Nº 25): Lectio pastoral y sabiduría creyente (Cuaresma)

Evidentemente, en este último tramo del curso virtual gratuito sobre "TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA DESDE ARGENTINA", dedicado a la Lectio pastoral y sabiduría creyente, no podremos ir al ritmo del año litúrgico. De ahí que, después de habernos detenido en los textos de Adviento y Navidad, pasemos ahora, casi inmediatamente, a los de Cuaresma. Encontrarán mis comentarios  entre las pp.15-34 del correspondiente PDF a la derecha de este blog.
A medida que vamos llegando al corazón del año litúrgico, que gira fundamentalmente en torno a la Pascua, intentaremos identificar algún texto concreto que nos movilice más, y que nos ayude a iluminar lo seleccionado y profundizado en los cuatro anteriores TP's. 
Para este quinto libro, la idea sería tomar un "icono bíblico" de referencia que permita anudar lo escrito anteriormente en torno a: 
(1) un artículo de nuestra fe en perspectiva también histórica (TP nº 1); 
(2) un contexto socio-cultural-pastoral determinado (TP nº 2); 
(3) una expresión artístico-cultural concreta (TP nº 3); 
(4) la experiencia pastoral elegida para diagnosticar, discernir y proyectar (TP nº 4). 
De este modo, iremos armando un "pequeño librito" de una 5 pág. A4, susceptible de posteriores revisiones y enriquecimientos. Efectivamente, el programa de Word permite realizar sucesivas lecturas "revisadas y ampliadas" del texto escrito sin perder la homogeneidad e hilado del conjunto.


Detallo a continuación algunas sugerencias para la praxis de la "lectio pastoral":
a) Leer atentamente el texto evangélico intentando captar su dinámica intrínseca. Conocimientos exegéticos mínimos pueden ayudar al respecto.
b) Ver en qué sentido la primera lectura (y la segunda, de ser domingo) nos permiten focalizarnos en algún aspecto aún más concreto del Evangelio, sugiriéndonos perspectivas particulares.
c) Intentar percibir en qué sentido esas mismas intuiciones vibran y se asocian a lo que (nos) acontece en el presente, tanto personalmente como comunitariamente.
d) Narrar los aspectos bíblicos seleccionados como si los mismos fuesen contemporáneos a nuestro presente, en clara intertextualidad con el "hoy".
e) Ayudarnos para ello con otros pasajes bíblicos y asociaciones socio-histórico-culturales y pastorales que vibren en sincronía.
f) Procurar descubrir en qué sentido el texto bíblico que meditamos, o alguna/s de sus principales intuiciones, iluminan nuestra praxis personal, espiritual o pastoral.