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jueves, 25 de junio de 2015

[5] LAUDATO SI, Capítulo V: "Algunas líneas de orientación y acción"

"Desde mediados del siglo pasado, y superando muchas dificultades, se ha ido afirmando la tendencia a concebir el planeta como patria y la humanidad como pueblo que habita una casa de todos [...]. La interdependencia nos obliga a pensar en un solo mundo, en un proyecto común. Pero la misma inteligencia que se utilizó para un enorme desarrollo tecnológico no logra encontrar formas eficientes de gestión internacional en orden a resolver las graves dificultades ambientales y sociales (LS 164) [...]. 
"Algunas de las estrategias de baja emisión de gases contaminantes buscan la internacionalización de los costos ambientales, con el peligro de imponer a los países de menores recursos pesados compromisos de reducción de emisiones comparables a los de los países más industrializados (LS 170) [...]. La estrategia de compraventa de 'bonos de carbono' puede dar lugar a una nueva forma de especulación (LS 171) [...]. La misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza. Necesitamos una reacción global más responsable, que implica encarar al mismo tiempo la reducción de la contaminación y el desarrollo de los países y regiones pobres (LS 175) [...].
"El drama del inmediatismo político, sostenido también por poblaciones consumistas, provoca la necesidad de producir crecimiento a corto plazo. Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no se exponen fácilmente a irritar a la población con medidas que pueden afectar al nivel de consumo o poner en riesgo inversiones extranjeras. La miopía de la construcción de poder detiene la integración de la agenda ambiental con mirada amplia en la agenda pública de los gobiernos. Se olvida que 'el tiempo es superior al espacio' (LS 178) [...]. 
"La previsión del impacto ambiental de los emprendimientos y proyectos requiere procesos políticos transparentes y sujetos al diálogo, mientras la corrupción, que esconde el verdadero impacto ambiental de un proyecto a cambio de favores, suele llevar a acuerdos espurios que evitan informar y debatir ampliamente (LS 182) [...]. Un estudio del impacto ambiental no debería ser posterior a la elaboración de un proyecto productivo o de cualquier política, plan o programa a desarrollarse (LS 183) [...]. Cuando aparecen eventuales riesgos para el ambiente que afecten al bien común presente y futuro, esta situación exige 'que las decisiones se basen en una comparación entre los riesgos y los beneficios hipotéticos que comporta cada decisión alternativa posible' (LS 184) [...]. Esto no implica oponerse a cualquier innovación tecnológica que permita mejorar la calidad de vida de una población. Pero en todo caso debe quedar en pie que la rentabilidad no puede ser el único criterio a tener en cuenta (LS 187) [...]. 
"La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá general nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación [...]. La producción no es siempre racional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real (LS 189) [...]. [Y en todo caso], ¿es realista esperar que quien se obsesiona por el máximo beneficio se detenga a pensar en los efectos ambientales que dejará a las próximas generaciones? (LS 190) [...]. 
"Un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso (LS 194) [...]. El principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud ambiente; si la tala de un bosque aumenta la producción, nadie mide en ese cálculo la pérdida que implica desertificar un territorio, dañar la biodiversidad o aumentar la contaminación. Es decir, las empresas obtienen ganancias calculando y pagando una parte ínfima de los costos (LS 195) [...].
"[Por todo lo dicho], no se puede justificar una economía sin política (LS 196) [...]. Si la política no es capaz de romper una lógica perversa, y también queda subsumida en discursos empobrecidos, seguiremos sin afrontar los grandes problemas de la humanidad (Ls 197) [...].

Después de haber leído el Capítulo V, podemos preguntarnos: según tu criterio, ¿cuáles son las principales iniciativas que deberían asumirse en el lugar donde vives y trabajas para resguardar el ambiente natural y mejorar las condiciones de vida de los grupos humanos más vulnerables? ¿Qué tipo de presiones o intereses empresariales y/o financieros dificultan ese accionar? ¿Qué iniciativas, desidias o trabas políticas existen al respecto? ¿Ayudan o son parte del problema? ¿Por qué? ¿Qué podemos hacer al respecto como sociedad civil?

[3] LAUDATO SI, Capítulo III: "Raíz humana de la crisis ecológica"

"No nos servirá describir los síntomas, si no reconocemos la raíz humana de la crisis ecológica [...]. Propongo que nos concentremos en el paradigma tecnocrático dominante y en el lugar del ser humano y de su acción en el mundo (LS 101) [...]. 
"La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada (LS 102) [...]. No podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero [...]. ¿En manos de quiénes está y puede llegar a estar tanto poder? Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad (LS 104) [...]. El hecho es que 'el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto, porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia (LS 105) [...]. [Por otra parte], no puede pensarse que sea posible sostener otro paradigma cultural y servirse de la técnica como de un mero instrumento, porque hoy el paradigma tecnocrático se ha vuelto tan dominante que es muy difícil prescindir de sus recursos, y más difícil todavía es utilizarlos sin ser dominados por su lógica. Se volvió contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser al menos en parte independientes de la técnica, de sus costos y de su poder globalizador y masificador (LS 108) [...]. 
"El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política. La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental [...]. El mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social (LS 109) [...]. La especialización propia de la tecnología implica una gran dificultad para mirar el conjunto. La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante. Esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas más complejos del mundo actual, sobre todo del ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses (LS 110) [...].
"[Debido a que] todo está conectado (LS 117; 120) [...], esta situación nos lleva a una constante esquizofrenia, que va de la exaltación tecnocrática que no reconoce a los demás seres un valor propio, hasta la reacción de negar todo valor peculiar al ser humano. Pero no se puede prescindir de la humanidad. No habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano (LS 118) [...]. Un antropocentrismo desviado da lugar a un estilo de vida desviado [...]. Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo (LS 122) [...]. La cultura del relativismo es la misma patología que empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto, obligándola a trabajos forzados, o convirtiéndola en esclava a causa de una deuda. Es la misma lógica que lleva a la explotación sexual de los niños, o al abandono de los ancianos que no sierven para los propios intereses. Es también la lógica interna de quien dice: 'Dejemos que las fuerzas invisibles del mercado regulen la economía, porque sus impactos sobre la sociedad y sobre la naturaleza son daños inevitables (LS 123) [...].
"Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal [...]. Pero la orientación de la economía ha propiciado un tipo de avance tecnológico para reducir costos de producción en razón de la disminución de los puestos de trabajo, que se reemplazan por máquina [...]. La disminución de los puestos de trabajo 'tiene también un impacto negativo en el plano económico por el progresivo desgaste del capital social' (LS 128) [...]. Para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial [...]. Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pequeños productores y a la variedad productiva. Para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero (LS 129) [...].

Después de haber leído el Capítulo III, podemos preguntarnos: ¿Qué repercusiones ambientales y sociales ha venido teniendo el desarrollo tecnológico en mi entorno cercano? La movilidad laboral, ¿ha sido prevalentemente positiva o negativa? ¿El desarrollo económico generó mejor calidad de empleos o más bien produjo despidos y precarización laboral? ¿Qué efectos ecológico-ambientales han tenido los más recientes emprendimientos industriales? ¿Qué balance harías de todo esto?

miércoles, 15 de enero de 2014

[16] EVANGELII GAUDIUM, cap.II: "En la crisis del compromiso comunitario"


En el marco de un ejercicio de "discernimiento evangélico" (EG 50), el Papa se detiene "con una mirada pastoral, en algunos aspectos de la realidad que pueden detener o debilitar los dinamismos de renovación misionera" (EG 51). Observa que "la humanidad vive en este momento un giro histórico" o "cambio de época" (EG 52), en el que de la mano de un "fetichismo del dinero" y la "dictadura de una economía sin rostro" (EG 55), "todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte" (EG 53), y donde "se ha desarrollado una globalización de la indiferencia" (EG 54). 
"Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres" (EG 59), y se pretende "encontrar la solución en una 'educación' que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos" (EG 60). Se produce un "acelerado deterioro de las raíces culturales" (EG 62) y la "proliferación de nuevos movimientos religiosos" (EG 63), a la par que "se tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito de lo privado y de lo íntimo" (EG 64). Se "debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas", incluyendo los familiares (EG 67). 
Si bien existen "debilidades" en las "culturas populares de los pueblos católicos [...], la piedad popular es el mejor punto de partida para sanarlas y liberarlas" (EG 69). Por otra parte, "una cultura inédita late y se elabora en la ciudad", que se convierte en "lugar privilegiado de la nueva evangelización" (EG 73), si bien en ella también "se desarrollan el tráfico de drogas y de personas" (EG 75).
En este contexto, una tentación de los agentes pastorales es la "preocupación exacerbada por los espacios personales de autonomía y de distensión" (EG 78), el "aferrarse a seguridades económicas, o a espacios de poder y de gloria humana" (EG 80), con "actividades mal vividas" (EG 82), y el progresivo desarrollo de una "psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo" (EG 83), o en "pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre" (EG 85).
El Papa recuerda que "estamos llamados a ser personas-cántaro" (EG 86), descubriendo "la mística de vivir juntos [...] en una santa peregrinación" (EG 87), en una especie de "fraternidad mística, contemplativa" (EG 92). Con esto contrasta la "mundanidad espiritual" (EG 93), que hace mirar "de arriba y de lejos" y "rechaza la profecía de los hermanos" (EG 97); la "fascinación del gnosticismo" o su contracara, "el neopelagianismo autorreferencial y prometeico" (EG 94), propio de "generales de ejércitos derrotados" (EG 96).
Es cierto que "ha crecido la conciencia de la identidad y la misión del laico en la Iglesia" (EG 102), pero es necesario "ampliar la presencia femenina" (EG 103), "escuchar a los jóvenes [para que sean "callejeros de la fe" (EG 106)] y a los ancianos" (EG 108). 
Para quienes tuvieren interés, pueden rastrearse estos mismos temas durante los primeros siete meses del pontificado de Francisco, en mi libro Francisco, obispo de Roma en el Año de la Fe, pp.49-54 ("El ídolo del dinero y la cultura del descarte"), y pp.43-47 ("El discipulado misionero de todos los bautizados"). 



Podemos preguntarnos: ¿Cuál(es) de estas tentaciones me (nos) afecta(n) más a mí (a nosotro/as)? En este contexto socio-cultural y eclesial de referencia, ¿qué debería(mos) revisar, convertir y/o priorizar?