TEOLOGÍA, CULTURA, ARGENTINA; HISTORIA, SOCIEDAD, PASTORAL; ARTE, CINE, MÚSICA; IMAGINARIO, LITERATURA, MÍSTICA; LECTIO, ESPIRITUALIDAD, SABIDURÍA...

miércoles, 25 de marzo de 2015

9. Sinopsis de SEMANA SANTA: "Los amó hasta el fin" (Jn 13,1)

Presento una breve sinopsis de lo más significativo de la Semana Santa que vamos a celebrar.
1) Como gesto recapitulador del conjunto de su ministerio pastoral, Jesús “empezó a lavar los pies de los discípulos”; y para actualizar su entrega perpetuamente, se quedó presente en la Eucaristía, de modo que el cordero o cabrito “sin ningún defecto, macho y de un año” de antaño sería desde entonces su “Cuerpo que se entrega por ustedes” y la copa de “la Nueva Alianza que se sella en mi Sangre”. Los acontecimientos de Semana Santa rememoran condensadamente que “Cristo por nosotros se sometió a la muerte y muerte de cruz”, y que “por eso Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre”.
2) Su entrega se valdrá de una patética mediación humana: la de Judas. Cuando María de Betania unja generosamente a Jesús con perfume real, mesiánico, profético y esponsal, inundando de buen aroma la casa y anticipando su glorificación definitiva, la objeción del traidor será: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”. Es la hipocresía de los mezquinos y escépticos. Ya Jesús lo había anticipado: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”, y al mismo Judas le había dicho: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”. De hecho, “Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo”, especulando con su negocio infame: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?”.
3) Como nos lo recuerdan los cuatro cánticos que leeremos a lo largo de la semana, Jesús es el Servidor doliente de Yahveh, que nos justifica con su entrega: “Éste es mi Servidor, a quien yo sostengo […]. Él no gritará, no levantará su voz […]. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente”. En su persona tienen pleno sentido las palabras de Isaías: “Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían […]. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada […]. Él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias […]. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades […]. Fue detenido y juzgado injustamente […]. El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento”.
En efecto, en el huerto de Getsemaní, en vísperas de su Pasión, “se apoderaron de Jesús y lo ataron”; y si bien reconoció que “mi realeza no es de este mundo”, juzgándolo entre ‘gallos y medianoche’, lo condenaron: “Lo crucificaron, y con Él a otros dos”. Para que se cumplieran las Escrituras, “se repartieron mis vestiduras”. En medio de su tormento, la presencia de la Madre y del discípulo amado constituirán cierto consuelo: “¡Aquí tienes a tu hijo! ¡Aquí tienes a tu madre!”. Mirando el relato en su conjunto, percibimos que en Jesucristo “no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades”. De hecho, “Él dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a Aquél que podía salvarlo de la muerte y fue escuchado por su humilde sumisión”. 
4) Sin embargo, la muerte del Señor no constituirá la última palabra: “Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos”; “sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande”, Él es “el Alfa y la Omega […], el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso”. En todo momento Jesús tiene consciencia de ser el Mesías, como lo pone claramente en evidencia la versión según San Juan. “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él”. Jesús se apropia en primera persona las palabras de Isaías: “Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”. “El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos”. Por todo esto, en todo momento Él es consciente de estar celebrando la liturgia nueva del Reino: “Todo se ha cumplido”. Y así “brotó sangre y agua”, símbolos de los sacramentos de la Iglesia.


lunes, 16 de marzo de 2015

8. El quehacer de una TEOLOGÍA PEREGRINA...

"Una teología de hombres y mujeres viatores presupone e invita a ir pensando la fe y su mismo dinamismo teologal, en gerundio y desde esta misma experiencia del peregrino: de modo inacabado (vg., icónico, no idolátrico), pero con una conciencia cada vez más profunda e integrada del misterio vivido y creído. Desde la humilde conciencia creyente abierta al magis, ya que el peregrino 'sabe' que tiene patria (Agustín de Hipona). 'Sabe' que viene de Dios (Padre) como origen y que a Él se dirige como destino. Una teología peregrina se inicia en el mismo momento en que tomamos conciencia de haber sido engendrados de lo alto, y de ser portadores de una 'vocación divina' (GS 22) como discípulos misioneros.
"De ahí que una teología de peregrinos no pueda cargar al hombro o en la mochila todas las tradiciones. Debe elegir cuidadosamente lo esencial y más genuino, y ponerse en camino 'ligera de equipaje' (A. Machado). Siguiendo las recomendaciones de Jesús a sus discípulos de llevar pocas cosas (ver Lc 10,4) [...].
"Una teología de peregrinos se nutre de la contemplación de Jesús, el Cristo (W. Kasper): de los misterios centrales de la fe, articulándolos y exponiéndolos creativamente. Es conducida por una peculiar sensibilidad epocal, mediada ésta por la apertura a los trascendentales del ser (lo bueno, lo bello y lo verdadero) que emergen en referencia a las vicisitudes que vive el 'hombre histórico, concreto y real', discernidas éstas como camino de la Iglesia (cf. RH 13-14). Por último, se expresa lo más posible en el lenguaje del contexto socio-cultural, en atención al lugar y sobre todo a la gente más sencilla: al pueblo (R. Tello)".


(G. RamosPeregrinar al santuario haciendo teología. Inculturando el bien, la belleza y la verdad, Credo Ediciones, Saarbrücken, 2014, pp.14-15).

martes, 10 de marzo de 2015

7. Carta del PAPA FRANCISCO con motivo del Centenario de la FACULTAD DE TEOLOGÍA de la Pontificia Universidad Católica Argentina [=UCA]

"...Enseñar y estudiar teología significa vivir en una frontera, esa en la que el Evangelio encuentra las necesidades de las personas a las que se anuncia, de manera comprensible y significativa. Debemos guardamos de una teología que se agota en la disputa académica o que contempla la humanidad desde un castillo de cristal. Se aprende para vivir: teología y santidad son un binomio inseparable. 
Por tanto, la teología que desarrollan ha de estar basada en la Revelación, en la Tradición, pero también debe acompañar los procesos culturales y sociales, especialmente las transiciones difíciles. En este tiempo, la teología también debe hacerse cargo de los conflictos: no sólo de los que experimentamos dentro de la Iglesia, sino también de los que afectan a todo el mundo y que se viven por las calles de Latinoamérica. No se conformen con una teología de despacho. Que el lugar de sus reflexiones sean las fronteras. Y no caigan en la tentación de pintarlas, perfumarlas, acomodarlas un poco y domesticarlas. También los buenos teólogos, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a calle y, con su reflexión, derraman ungüento y vino en las heridas de los hombres.
Que la teología sea expresión de una Iglesia que es «hospital de campo», que vive su misión de salvación y curación en el mundo. La misericordia no es sólo una actitud pastoral, sino la sustancia misma del Evangelio de Jesús. Que la teología sea expresión de una Iglesia que es «hospital de campo», que vive su misión de salvación y curación en el mundo. La misericordia no es sólo una actitud pastoral, sino la sustancia misma del Evangelio de Jesús. Les animo a que estudien cómo, en las diferentes disciplinas - dogmática, moral, espiritualidad, derecho, etc. - se puede reflejar la centralidad de la misericordia. Sin misericordia, nuestra teología, nuestro derecho, nuestra pastoral, corren el riesgo de caer en la mezquindad burocrática o en la ideología, que por su propia naturaleza quiere domesticar el misterio. Comprender la teología es comprender a Dios, que es Amor. 
¿Quién es entonces el estudiante de teología que la U.C.A. está llamada a formar? Ciertamente no un teólogo «de museo», que acumula datos e información sobre la Revelación, pero sin saber muy bien qué hacer con ello. Y tampoco un «balconero» de la historia. El teólogo formado en la U.C.A. ha de ser una persona capaz de construir en tomo a sí la humanidad, de transmitir la divina verdad cristiana en una dimensión verdaderamente humana, y no un intelectual sin talento, un eticista sin bondad o un burócrata de lo sagrado. Pido a la Virgen María, Sede de la Sabiduría y Madre de la Divina Gracia, que nos acompañe en la celebración de este centenario...." (Papa Francisco, a la Comunidad académica de la Facultad de Teología UCA, 03/03/2015)

martes, 3 de marzo de 2015

6. Que la teología se convierta en "COPLA"... en el corazón del pueblo de Dios.

Mirando videos, en alguno de ellos oí decir al memorable folklorista Atahualpa Yupanqui que el anhelo profundo de un verdadero artista es que su música se convierta en copla, y que sus cantos acaben circulando anónimamente en la vida y sentir de su pueblo. 
Por analogía, algo semejante podría decirse del quehacer intelectual, y del específicamente teológico. Nada más gratificante para un autor que los textos laboriosamente labrados por escrito en el silencio orante y contemplativo, a partir de observaciones e intuiciones suscitadas por el Espíritu en medio del trabajo pastoral, el diálogo con las personas, el disfrute de una expresión artístico-cultural, o simplemente el paseo por en medio de la ciudad, acaben circulando, no solo en libros y revistas, sino también a través de PC's, laptops y tablets, pero sobre todo en impresos, jornadas y retiros, o en diálogos de agentes pastorales y personas con sed de Dios.  
Si los contenidos, enfoques y lenguajes dieron en la tecla con el sentir, decir y vivir de personas y pueblos que oran, reflexionan, viven, comparten y celebran, y lograron expresar esta vida satisfactoriamente, buen signo... Y si dieron lugar o impulsaron un modo y estilo nuevo de hacer teología, que alimente el discipulado misionero de algunas personas y comunidades, mejor aún. El teólogo tendrá sobrados motivos para dar gracias a Dios.

jueves, 26 de febrero de 2015

5. Nuevo libro: "El camino sapiencial de Martín Fierro y la formación académica. La universidad de la vida y la vida de la universidad"

Hay temáticas que parecerían tener entre sí muy poco en común. Por ejemplo, la vida novelada de un gaucho del siglo XIX en la pampa argentina y la vida académica de una universidad fundada en la segunda mitad del siglo XX en el centro de una megápolis. Y sin embargo, hay un hilo común muy significativo que las une, y un Papa que intenta ponerlo de manifiesto. La experiencia de vida enseña cosas que no se aprenden en la universidad, y la universidad permite ampliar el mundo estrecho y acotado de la vida personal. La vida orienta la pertinencia de los estudios, y los estudios profundizan y sistematizan, consolidan y proyectan la experiencia de vida. 
El común denominador que une la vida del Martín Fierro de José Hernández con la investigación y transmisión del conocimiento en una universidad católica es la experiencia, búsqueda y enriquecimiento de una sabiduría fundante, en la que convergen los hallazgos, prácticas y convicciones de la cultura popular regional, y las adquisiciones eruditas y sistematizadas de la cultura ilustrada universal. La materia prima presente en el pueblo o el gauchaje, y la fina elaboración artesanal en diálogo con variadas disciplinas e interlocutores de la academia.

viernes, 20 de febrero de 2015

4. Diez prioridades en la VIDA y MISIÓN de los LAICOS: entre el Vaticano II y el Bicentenario Patrio

1)     Creer en lo mejor de sí mismo como hijo/a de Dios. Sin este mínimo de sana autoestima no vamos a ninguna parte. Esto debe expresarse en una sana y serena alegría. Dios nos ama, somos únicos a sus ojos, una “obra de arte” de su predilección y ternura, y esto nos basta.
2)     Cuidar la vida (“el buen samaritano”) de las personas, propia y ajena: física, psíquica y espiritual. Ayudar a que crezca y se desarrolle en toda su variedad de formas y aspectos del mejor modo posible, desde el momento de la concepción (embarazo, lactancia, educación) hasta la muerte natural (acompañamiento, cercanía, asistencia). Protegerla de todo lo que exprese “cultura de muerte”.
3)     Resguardar el matrimonio y la familia, promoviendo el descubrimiento y desarrollo de genuinas formas de amor humano. Experimentando su belleza, cuidando los vínculos en los pequeños detalles, fortaleciéndose en la adversidad. Importancia de los espacios de gratuidad y conciencia del don de Dios, como así también de gestos y actitudes inclusivas (comenzando por el discernimiento en el número de hijos).
4)     Desarrollar e incentivar una cultura del trabajo, lo cual supone laboriosidad creativa y solidaria, asociada al uso responsable de la propia libertad, inteligencia y voluntad. Enriquecernos subjetivamente (vg., capacitarnos, disfrutar del trabajo bien hecho, asociarnos, etc.) y dar valor agregado a todo lo que hacemos, con tono sacramental. Somos sacerdotes de la creación.
5)     Aprender a dialogar, en la búsqueda de consensos y estrategias comunes. Con respeto, sin imponer el propio punto de vista, pero también con autenticidad, evitando los irenismos fáciles o desdibujar la propia identidad. Escuchar, valorar las diferencias e integrar, sabiendo que en última instancia, todo/as estamos llamados a formar una sola familia humana.
6)     Ser fieles a la palabra dada, promover y respetar las instituciones, valores e iniciativas de bien común. No hablar mal unos de otros. Que toda apreciación crítica conlleve siempre propuestas constructivas de resolución. Veracidad, honestidad y justicia son pilares para todo emprendimiento social sustentable y fecundo en el tiempo, promotor de comunión.
7)     Participar activamente en los espacios socio-políticos (en sentido amplio) que promuevan el bien común. Hacerlo desde lo cotidiano y lo local, pero sin descuidar el mediano y largo plazo, ya sea en asociaciones eclesiales o barriales, ONG’s, partidos políticos, etc. Tener en esto como prioridad a los pobres (vg., desocupados, sin techo, enfermos, reclusos) y personas en riesgo (vg., por adicciones, explotación, hacinamiento, etc.).
8)     Contribuir a la evangelización de la cultura, y formarse adecuadamente, de modo permanente, en función de este objetivo. Actuar y participar de la vida del propio pueblo no con tono beligerante, sino más bien cordial y esperanzador (“sumando”, no “dividiendo”): discerniendo, purificando y elevando todo lo que de bueno, bello y verdadero encontremos. Sentirse protagonista, y no mero “consumidor” del cambio de época; discípulo misionero, y no fundamentalista sectario.
9)     Ofrecer tiempo y recursos (económicos) para el desarrollo de misión específica de la Iglesia, de acuerdo al propio carisma, comenzando por participar de la celebración eucarística dominical. Evitar los extremos, tanto de estar en todo, como el de no estar en nada. Abrirse en esto a un discernimiento permanente y sincero, sin “nidificarse” (“¿En qué lugar podría resultar mi presencia y actividad de mayor utilidad para quienes más lo necesitan?”).
10) Estar atentos al gesto y palabra oportunos al momento de dar testimonio de la propia fe. Las actitudes de vida fundadas en la justicia y el amor, manifestadas personal y asociadamente, son lo que más hacen creíble al discípulo misionero: la santidad de vida de acuerdo a las exigencias objetivas del propio estado de vida y vocación. Para esto hay que vivir la oración y comunión con Jesús.



lunes, 16 de febrero de 2015

3. Entre "MARTÍN FIERRO" (1872) y "RELATOS SALVAJES" (2014): el caso del Fiscal NISMAN

¿Qué es lo que tienen en común el caso del fiscal A. Nisman, los Relatos salvajes y el Martín Fierro? La convicción, en el común del pueblo o la ciudadanía, de que las instituciones de en la República no funcionan, o funcionan para unos pocos, y la correspondiente sensación de frustración e impotencia que exige 'hacer algo' por cuenta propia si se pretende que las cosas caminen de otro modo.
[ I ] En las seis historias de Relatos salvajes (D. Szifron, 2014) el espectador va haciéndose eco de situaciones injustas que producen violencia y exigen reparación 'por mano propia': (1) en relación a la propia vida ("Pasternak"), (2) la política ("Las ratas"), (3) la convivencia pública ("El más fuerte"), (4) las empresas privadas ("Bombita"), (5) la justicia ("La propuesta") y (6) el matrimonio ("Hasta que la muerte los separe"). El más asfixiante de los relatos es justamente el quinto, ya que en todas los demás hay salidas, ajustes de cuenta o incluso venganzas, pero siempre con cierta dosis de humor, mientras que en este caso el 'chivo expiatorio' es el más débil. En contrapartida, solamente en el sexto relato parece insinuarse otra posible lógica, más creativa y fecunda.
[ II ] También Martín Fierro (J. Hernández, 1872, contemporáneo y opuesto al Facundo de D. F. Sarmiento) acaba por escaparse de la civilización en ciernes a causa de la injusta y multiforme violencia que experimenta el gaucho: hacia el desierto y la barbarie del indio salvaje. El paralelismo con los Relatos es más que sugerente: (5) la policía en la que se enrola Cruz y de la que luego deserta por un valor superior ("defender al valiente") (5),  los negocios mezquinos de la autoridad de frontera (4), los duelos a cuchillo para hacerse respetar, pero en realidad, en su origen innecesarios (3), las falsas promesas, oportunismo y mentiras de la política (2), la relación conflictiva con la propia vida (1), como la esperanza que se atisba de apostar a una nueva actitud con la La vuelta de Martín Fierro, cifrada particularmente en su entorno afectivo más cercano (6), etc. 
[ III ] Posiblemente el caso Nisman tenga algo de todo esto en el imaginario social colectivo, y por eso reavive un mito nacional: las internas de la SIDE (3) y las sospechas acerca del funcionamiento de la justicia (5), la denuncia del fiscal (4), como así también su situación familiar (1) (6) y la incidencia de las próximas elecciones en el debate mediático (2). Pero también son temas que estaban de algún modo presentes en el imaginario poético-sapiencial de Atahualpa Yupanqui, o en la trama policial de El secreto de sus ojos (J. C. Campanella, 2009)...


miércoles, 11 de febrero de 2015

2. CINE: "La teoría del todo" (J. March) y "El código Enigma" (M. Tyldum) - 2014

Más que a una ecuación, The Theory of everything (J. March) nos remite a la misma vida de Stephen Hawking mirada retrospectivamente desde un jardín real, con una fuente en el centro y una pareja creadora. Evoca el Edén, y con él, la misma creación del universo y sus galaxias.
La obra incluye ciencia y poesía en Cambridge, cosmología y mística medieval, pero en relación al tema del tiempo, que puede ser analizado desde diferentes perspectivas, aborda peculiarmente la vertiente filosófica y religiosa de la vida. En las vidas entrelazadas de Stephen, Jane, Jonathan y Elaine, que remiten al fecundo diálogo entre ciencia y fe, arte y vida, pero sobre todo, a las vicisitudes e interrogantes más profundos de la existencia humana. En particular, a la misma trascendencia del amor humano, que debe evitar sucumbir a la posesión mezquina.
Así, la pregunta que Stephen se hiciera en su juventud por una ecuación que integrara el microcosmos y el macrocosmos, la teoría cuántica y la de la relatividad, va encontrando cierta luz en el atardecer de su vida. Tal vez este fuera el único ejercicio que no pudo resolver Hawking casi de inmediato, de los diez que le fueran propuestos a los investigadores al inicio de sus doctorados. Porque se trataría de la cuestión decisiva, y que por lo mismo, va más allá de la ciencia. 
En la película, inspirada en el diario de Jane, parece querer responderse con cierta ingenuidad escatológica, ya que solo se destacan los aspectos positivos de las personas y la cultura inglesa. A diferencia del mal físico, el mal moral está ausente por completo… Como si la ecuación buscada remitiese a un universo perfecto, definitivamente transfigurado: a la Ciudad Santa o la Nueva Jerusalén de Apocalipsis 21-22, con los simbolismos que allí aparecen. La contemplación sapiencial e integrada de todas las cosas solo es posible desde la mirada de Dios...

The imitation game (M. Tyldum) tiene por protagonista a otro científico, también británico contemporáneo de Cambridge, Alan Turing, inventor de la computadora digital 'Christopher' durante la Segunda Guerra Mundial, para decodificar 'Enigma', el código secreto nazi. También una personalidad muy especial, también con un mundo afectivo vinculado a su quehacer científico. Pero sobre todo, alguien de quien resultaría muy difícil hacer un juicio moral: ¿un perverso o un 'monstruo'? ¿Un héroe de guerra? ¿Un narcisista? ¿Un genio? Más aún, desde una perspectiva creyente, ¿no se trataría de una figura de Jesucristo, cuya sustitución vicaria permite la salvación de una multitud?
Tanto en La teoría del todo como en El código Enigma, el misterio de la ciencia remite al misterio del hombre. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A qué estamos llamados? Y sobre todo, cuando los juicios humanos son falibles y volubles ¿quién puede juzgarnos como corresponde, realmente, sino solo Dios? "En tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23,46).



jueves, 5 de febrero de 2015

1. ¿Qué es una BENDICIÓN?

Como dije en la ficha preliminar anterior, en la segunda parte de este seminario virtual 2014-2015 iré posteando meditaciones "aleatorias", abiertas al debate participativo, afines a las temáticas enmarcadas de mi TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA. Comienzo por hablar de lo que significa "bendecir" o "bendición", lo cual se contextualizaría en mi librito "Peregrinando al santuario" (pp.421-484)
Podemos pedirle a Dios que bendiga cosas, por ejemplo, objetos religiosos, cosas o lugares mediante el signo del agua, y que luego nos ayudarán a vivir mejor la fe, a caminar en presencia del Señor, a sortear algún tipo de dificultad. Pero a mi modo de ver, lo mejor es la misma bendición de personas.
Cuando somos bendecidos, asistimos en cierto modo a una 'recreación' de nuestro ser. Dios hace emerger nuevamente en nosotros la vida de creaturas, o para los cristianos, de hijos o hijas de Dios. Vuelve a modelar el barro primigenio y a insuflar su Espíritu creador. En Cristo, Palabra del Padre, su imagen vuelve a resurgir de un modo nuevo y original. 
Cuando bendecimos, participamos de esta misión 'iconográfica' del Padre, que en su Hijo modela creaturas nuevas y le insufla su Espíritu de vida. Somos modelados cuasi-sacramentalmente a imagen del Hijo por el Espíritu. 

¿Cómo bendecir?
Hacemos una cruz en la frente, por ejemplo, de nuestros hijo/as, esposa / marido, etc., y le decimos: "Que Jesús esté en tu corazón", mientras imponemos la mano y añadimos: "Que el Espíritu te ilumine. Que Dios Padre te muestre su misericordia y la Virgen / María te acompañe y guíe / cuide", mientras le damos un beso en la frente o en la cabeza.
La vida es una obra de arte, en parte labrada desde nuestra subjetividad libre por la cual nos autoconducimos. Pero sobre todo, es obra de arte que va plasmando el Espíritu en el Hijo a modo de gracia o don irrepetible. Cuando somos bendecimos le permitimos al Señor que nos transforme en obra de arte, y cuando bendecimos le prestamos nuestras manos, nuestra mirada y nuestro corazón para que Él realice esto mismo en un hermano o hermana.
A diferencia de lo que acontece con el acceso a los sacramentos, que en ocasiones está sujeto a impedimentos canónicos (por ejemplo, porque no se está casado por Iglesia), las bendiciones son asequibles a todo el mundo. Por tratarse de la comunicación de una gracia actual, teniendo recta intención, todo el mundo puede ser bendecido y bendecir.
Podemos preguntarnos: ¿Acostumbramos bendecir a nuestros hijo/as? Si soy ministro ordenado o catequista, ¿nos tomamos tiempo para bendecir a nuestros feligreses o catecúmenos? ¿Qué experiencia tengo de bendición / ser bendecido / bendecir? Es cierto que este primer tema de reflexión conlleva cierto pudor. Pero como los que sigan en semanas subsiguientes podemos compartir nuestras apreciaciones o pareceres, observaciones y propuestas en la sección "comentarios" de este mismo blog. O también por Twitter, con el hashtag #TeologiaCambioDeEpoca, o por Facebook: https://www.facebook.com/gerardodaniel.ramos.

domingo, 1 de febrero de 2015

0. TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA: propuesta virtual para 2015

Espero que hayan tenido un buen inicio del 2015. Tal como lo prometí en la última ficha del año pasado, vamos a retomar el seminario virtual de un modo bastante diferente a como lo hicimos en 2014. 
¿En qué consiste la propuesta? 
Semana tras semana iré posteando meditaciones sobre temáticas puntuales enmarcadas en mi TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA
Las mismas no seguirán una secuencia determinada. El criterio de posteo será el de significatividad y pertinencia para el momento presente. 
Se incluirán artículos afines a las temáticas del blog, con abordajes mucho más específicos, y por supuesto, opinables. Al final de los mismos se incluirán preguntas que a lo largo de la semana podrán ser debatidas por Facebook y Twitter. 
El modo de participación es directo, permanente u ocasional, sin inscripción previa. No obstante, sugiero dejar la dirección de correo donde dice "Seguir por correo electrónico", a la derecha del blog, para recibir las correspondientes actualizaciones semanales. 
Les deseo a todos un buen inicio.