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jueves, 25 de junio de 2015

[6] LAUDATO SI, Capítulo VI: "Educación y espiritualidad ecológica"

"Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos (LS 202) [...].
"Dado que le mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico [...]. Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero (LS 203) [...]. La situación actual del mundo 'provoca una sensación de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de egoísmo colectivo'. Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir (LS 204) [...]. Sin embargo, no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan [...]. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios siegue alentando desde lo profundo de los corazones humanos (LS 205) [...].
"La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos. Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón humano, pero no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece [...]. Estamos ante un desafío educativo (LS 209) [...]. La educación ambiental ha ido ampliando sus objetivos. Si al comienzo estaba muy centrada en la información científica y en la concientización y prevención de riesgos ambientales, ahora tiende a incluir una crítica de los 'mitos' de la modernidad basados en la razón instrumental (individualismo, progreso indefinido, competencia, consumismo, mercado sin reglas) y también a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecológico: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios. La educación ambiental debería disponernos a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una ética ecológica adquiere su sentido más hondo (LS 210) [...]. 
"Sin embargo, esta educación, llamada a crear una 'ciudadanía ecológica', a veces se limita a informar y no logra desarrollar hábitos [...]. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del medio ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias (LS 211) [...]. 
"Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, etc. (LS 213) [...]. A la política y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concientización de la población. También a la Iglesia (LS 214) [...]. 'No debe descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación estética y la preservación de un ambiente sano'. Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista (LS 215) [...]. 
"La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe (LS 216) [...]. La crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior [...]. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana (LS 217) [...]. Sin embargo [...], la conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria (LS 219) [...]. Esta conversión supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuidad [...]. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el padre nos ha unido a todos los seres (LS 220) [...]. La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo [...]. Se trata de la convicción de que 'menos es más'. La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento. En cambio, el hacerse presente serenamente ante cada realidad, por pequeña que sea, nos abre muchas más posibilidades de comprensión y de realización personal. La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco (LS 222) [...]. La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora [...]. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida (LS 223) [...]. 
"La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoración positiva en el último siglo [...]. La desaparición de la humildad, en un ser humano desaforadamente entusiasmado con la posibilidad de dominarlo todo sin límite alguno, sólo puede terminar dañando a la sociedad y al ambiente (LS 224) [...]. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo [...]. Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente (LS 225) [...]. Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención, que sabe estar plenamente presente ante alguien sin estar pensando en lo que viene después, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido (LS 226). Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas (LS 227) [...]. 
"El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión (LS 228) [...]. Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos (LS 229) [...]. El ejemplo de santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier pequeño gesto que siembre paz y amistad (LS 230) [...]. El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor [...]. En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad (LS 231) [...]. 
"No todos están llamados a trabajar de manera directa en la política, pero en el seno de la sociedad germina una innumerable variedad de asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano. Por ejemplo, se preocupan por un lugar común (un edificio, una fuente, un monumento abandonado, un paisaje, una plaza), para proteger, sanear, mejorar o embellecer algo que es de todos. A su alrededor se desarrollan o se recuperan vínculos y surge un nuevo tejido social local (LS 232) [...].
"El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre (LS 233) [...]. El místico experimenta la íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres, y así 'siente ser todas las cosas Dios' (LS 234) [...]. Los Sacramentos son un modo privilegiado de cómo la naturaleza es asumida por Dios y se convierte en mediación de la vida sobrenatural. A través del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto (LS 235) [...]. En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su creatura (LS 236)  [...]. El domingo, la participación en la Eucaristía tiene una importancia especial [...], [ya que] derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres (LS 237) [...]. 
"El Padre es la fuente última de todo, fundamento amoroso y comunicativo de cuanto existe. El Hijo, que lo refleja, y a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María. El Espíritu, lazo infinito de amor, está íntimamente presente en el corazón del universo animando y suscitando nuevos caminos (LS 238) [...]. Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria (LS 239) [...]. Las Personas divinas son relaciones subsistentes, y el mundo, creado según el modelo divino, es una trama de relaciones [...]. Las criaturas tienden hacia Dios, y a su vez es propio de todo ser viviente tender hacia otra cosa, de tal modo que en el seno del universo podemos encontrar un sinnúmero de constantes relaciones que se entrelazan secretamente (LS 240) [...]. 
"María vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer 'vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza' (Ap 12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado (LS 241) [...]. Junto a ella, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san José (LS 242) [...].
"Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios (cf. 1 Co 13,12) y podremos leer con feliz admiración el misterio del universo, que participará con nosotros de la plenitud sin fin. Sí, estamos viajando hacia el sábado de la eternidad, hacia la nueva Jerusalén, hacia la casa común del cielo. Jesús nos dice: 'Yo hago nuevas todas las cosas' (Ap 21,5). La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar y tendrá algo para aportar a los pobres definitivamente liberados" (LS 243).

Después de haber leído el Capítulo VI, podemos preguntarnos: ¿Cómo pasar de la conciencia autorreferencial y aislada a otra relacional y vincular? ¿Y de una prevalencia de actitudes utilitaristas a otras más gratuitas? ¿Qué sugerencias concretas nos da Francisco, al respecto, inspirándose en las principales corrientes de espiritualidad cristiana? ¿Qué aportaría su modo de comprender la mística a nuestro estilo concreto de vida y relación con el mundo?

[5] LAUDATO SI, Capítulo V: "Algunas líneas de orientación y acción"

"Desde mediados del siglo pasado, y superando muchas dificultades, se ha ido afirmando la tendencia a concebir el planeta como patria y la humanidad como pueblo que habita una casa de todos [...]. La interdependencia nos obliga a pensar en un solo mundo, en un proyecto común. Pero la misma inteligencia que se utilizó para un enorme desarrollo tecnológico no logra encontrar formas eficientes de gestión internacional en orden a resolver las graves dificultades ambientales y sociales (LS 164) [...]. 
"Algunas de las estrategias de baja emisión de gases contaminantes buscan la internacionalización de los costos ambientales, con el peligro de imponer a los países de menores recursos pesados compromisos de reducción de emisiones comparables a los de los países más industrializados (LS 170) [...]. La estrategia de compraventa de 'bonos de carbono' puede dar lugar a una nueva forma de especulación (LS 171) [...]. La misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza. Necesitamos una reacción global más responsable, que implica encarar al mismo tiempo la reducción de la contaminación y el desarrollo de los países y regiones pobres (LS 175) [...].
"El drama del inmediatismo político, sostenido también por poblaciones consumistas, provoca la necesidad de producir crecimiento a corto plazo. Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no se exponen fácilmente a irritar a la población con medidas que pueden afectar al nivel de consumo o poner en riesgo inversiones extranjeras. La miopía de la construcción de poder detiene la integración de la agenda ambiental con mirada amplia en la agenda pública de los gobiernos. Se olvida que 'el tiempo es superior al espacio' (LS 178) [...]. 
"La previsión del impacto ambiental de los emprendimientos y proyectos requiere procesos políticos transparentes y sujetos al diálogo, mientras la corrupción, que esconde el verdadero impacto ambiental de un proyecto a cambio de favores, suele llevar a acuerdos espurios que evitan informar y debatir ampliamente (LS 182) [...]. Un estudio del impacto ambiental no debería ser posterior a la elaboración de un proyecto productivo o de cualquier política, plan o programa a desarrollarse (LS 183) [...]. Cuando aparecen eventuales riesgos para el ambiente que afecten al bien común presente y futuro, esta situación exige 'que las decisiones se basen en una comparación entre los riesgos y los beneficios hipotéticos que comporta cada decisión alternativa posible' (LS 184) [...]. Esto no implica oponerse a cualquier innovación tecnológica que permita mejorar la calidad de vida de una población. Pero en todo caso debe quedar en pie que la rentabilidad no puede ser el único criterio a tener en cuenta (LS 187) [...]. 
"La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá general nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación [...]. La producción no es siempre racional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real (LS 189) [...]. [Y en todo caso], ¿es realista esperar que quien se obsesiona por el máximo beneficio se detenga a pensar en los efectos ambientales que dejará a las próximas generaciones? (LS 190) [...]. 
"Un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso (LS 194) [...]. El principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud ambiente; si la tala de un bosque aumenta la producción, nadie mide en ese cálculo la pérdida que implica desertificar un territorio, dañar la biodiversidad o aumentar la contaminación. Es decir, las empresas obtienen ganancias calculando y pagando una parte ínfima de los costos (LS 195) [...].
"[Por todo lo dicho], no se puede justificar una economía sin política (LS 196) [...]. Si la política no es capaz de romper una lógica perversa, y también queda subsumida en discursos empobrecidos, seguiremos sin afrontar los grandes problemas de la humanidad (Ls 197) [...].

Después de haber leído el Capítulo V, podemos preguntarnos: según tu criterio, ¿cuáles son las principales iniciativas que deberían asumirse en el lugar donde vives y trabajas para resguardar el ambiente natural y mejorar las condiciones de vida de los grupos humanos más vulnerables? ¿Qué tipo de presiones o intereses empresariales y/o financieros dificultan ese accionar? ¿Qué iniciativas, desidias o trabas políticas existen al respecto? ¿Ayudan o son parte del problema? ¿Por qué? ¿Qué podemos hacer al respecto como sociedad civil?

[4] LAUDATO SI, Capítulo IV: "Una Ecología integral"

"No está de más insistir en que todo está conectado (LS 138) [...]. Cuando se habla de 'medio ambiente' se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados (LS 139) [...]. [Por eso], junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable [...]. Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original (LG 143) [...]. Las soluciones meramente técnicas corren el riesgo de atender a síntomas que no responden a las problemáticas más profundas [..., ya] que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura (LS 144) [...]. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas (LS 145). En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales [...]. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores (LS 146) [...].
"Para que pueda hablarse de un auténtico desarrollo, habrá que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana, y esto implica analizar el espacio donde trascurre la existencia de las personas (LS 146) [...]. Es admirable la creatividad y la generosidad de personas y grupos que son capaces de revertir los límites del ambiente, modificando los efectos adversos de los condicionamientos y aprendiendo a orientar su vida en medio del desorden y la precariedad (LS 148) [...]. Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensación de arraigo, nuestro sentimiento de 'estar en casa' dentro de la ciudad que nos contiene y nos une (LS 151) [...]. En esta línea, cabe reconocer que nuestro propio cuerpo nos sitúa en una relación directa con el ambiente y con los demás seres vivientes. La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación (LS 155) [...]. 
"La ecología humana es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social (LS 156) [...]. La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras (LS 159) [...]. ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? (LS 160) [...]. La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico. El hombre y la mujer del mundo posmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualista, y muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual, con las crisis de los lazos familiares y sociales, con las dificultades para el reconocimiento del otro (LS 162) [...].

Después de haber leído el Capítulo IV, podemos preguntarnos: ¿Qué significa qué 'todo está conectado'? ¿Percibo la relación entre ambiente natural y ambiente humano? ¿Qué impresión tengo, al respecto, de la ciudad / pueblo en el que vivo o trabajo? ¿Cómo convivo con este entorno? ¿Conozco el estilo de vida de algún grupo aborigen o la ecología ambiental que se desarrolla en alguna villa? Por último, ¿cómo me relaciono con, desde y a través de mi cuerpo?

[3] LAUDATO SI, Capítulo III: "Raíz humana de la crisis ecológica"

"No nos servirá describir los síntomas, si no reconocemos la raíz humana de la crisis ecológica [...]. Propongo que nos concentremos en el paradigma tecnocrático dominante y en el lugar del ser humano y de su acción en el mundo (LS 101) [...]. 
"La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada (LS 102) [...]. No podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero [...]. ¿En manos de quiénes está y puede llegar a estar tanto poder? Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad (LS 104) [...]. El hecho es que 'el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto, porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia (LS 105) [...]. [Por otra parte], no puede pensarse que sea posible sostener otro paradigma cultural y servirse de la técnica como de un mero instrumento, porque hoy el paradigma tecnocrático se ha vuelto tan dominante que es muy difícil prescindir de sus recursos, y más difícil todavía es utilizarlos sin ser dominados por su lógica. Se volvió contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser al menos en parte independientes de la técnica, de sus costos y de su poder globalizador y masificador (LS 108) [...]. 
"El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política. La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental [...]. El mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social (LS 109) [...]. La especialización propia de la tecnología implica una gran dificultad para mirar el conjunto. La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante. Esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas más complejos del mundo actual, sobre todo del ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses (LS 110) [...].
"[Debido a que] todo está conectado (LS 117; 120) [...], esta situación nos lleva a una constante esquizofrenia, que va de la exaltación tecnocrática que no reconoce a los demás seres un valor propio, hasta la reacción de negar todo valor peculiar al ser humano. Pero no se puede prescindir de la humanidad. No habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano (LS 118) [...]. Un antropocentrismo desviado da lugar a un estilo de vida desviado [...]. Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo (LS 122) [...]. La cultura del relativismo es la misma patología que empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto, obligándola a trabajos forzados, o convirtiéndola en esclava a causa de una deuda. Es la misma lógica que lleva a la explotación sexual de los niños, o al abandono de los ancianos que no sierven para los propios intereses. Es también la lógica interna de quien dice: 'Dejemos que las fuerzas invisibles del mercado regulen la economía, porque sus impactos sobre la sociedad y sobre la naturaleza son daños inevitables (LS 123) [...].
"Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal [...]. Pero la orientación de la economía ha propiciado un tipo de avance tecnológico para reducir costos de producción en razón de la disminución de los puestos de trabajo, que se reemplazan por máquina [...]. La disminución de los puestos de trabajo 'tiene también un impacto negativo en el plano económico por el progresivo desgaste del capital social' (LS 128) [...]. Para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial [...]. Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pequeños productores y a la variedad productiva. Para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero (LS 129) [...].

Después de haber leído el Capítulo III, podemos preguntarnos: ¿Qué repercusiones ambientales y sociales ha venido teniendo el desarrollo tecnológico en mi entorno cercano? La movilidad laboral, ¿ha sido prevalentemente positiva o negativa? ¿El desarrollo económico generó mejor calidad de empleos o más bien produjo despidos y precarización laboral? ¿Qué efectos ecológico-ambientales han tenido los más recientes emprendimientos industriales? ¿Qué balance harías de todo esto?

[2] LAUDATO SI, Capítulo II: "El Evangelio de la Creación"

"Si tenemos en cuenta la complejidad de la crisis ecológica y sus múltiples causas, deberíamos reconocer que las soluciones no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad. También es necesario acudir a las diversas riquezas culturales de los pueblos, al arte y a la poesía, a la vida interior y a la espiritualidad (LS 62) [...].
"No somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada [...]. 'La tierra es del Señor' (Sal 24,1), a él pertenece 'la tierra y cuanto hay en ella' (Dt 10,14). Por eso, Dios niega toda pretensión de propiedad absoluta: 'La tierra no puede venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía, y ustedes son forasteros y huéspedes en mi tierra' (Lv 25,23) (LS 67) [...]. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto e intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada (LS 93) [...]. El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien se apropia algo es sólo para administrarlo en bien de todos. Si no lo hacemos, cargamos sobre la conciencia el peso de negar la existencia de los otros (LS 95) [...].
"En este universo, conformado por sistemas abiertos que entran en comunicación unos con otros, podemos descubrir innumerables formas de relación y participación. Esto lleva a pensar también al conjunto como abierto a la trascendencia de Dios, dentro de la cual se desarrolla. La fe nos permite interpretar el sentido y la belleza misteriosa de lo que acontece. La libertad humana puede hacer su aporte inteligente hacia una evolución positiva, pero también puede agregar nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos (LS 79) [...]. [En este marco], el ser humano, si bien supone también procesos evolutivos, implica una novedad no explicable plenamente por la evolución de otros sistemas abiertos. Cada uno de nosotros tiene en sí una identidad personal, capaz de entrar en diálogo con los demás y con el mismo Dios [...]. La novedad cualitativa que implica el surgimiento de un ser personal dentro del universo material supone una acción directa de Dios, un llamado peculiar a la vida y a la relación de un Tú a otro tú (LS 81) [...].
"A la vez que podemos hacer un uso responsable de las cosas, estamos llamados a reconocer que los demás seres vivos tienen un valor propio ante Dios y, 'por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria' (LS 69) [...]. [Pero como] todo está relacionado, el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás" (LS 70) [...]. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres y se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada (LS 91). [En este sentido], seguimos admitiendo en la práctica que unos se sientan más humanos que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos (LS 90) [...].
"Jesús vivía en armonía plena con la creación, y los demás se asombraban: '¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?' (Mt 8,27). No aparecía como un asceta separado del mundo o enemigo de las cosas agradables de la vida. Refiriéndose a sí mismo expresaba: 'Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen que es un comilón y borracho' (Mt 11,19). Estaba lejos de las filosofías que despreciaban el cuerpo, la materia y las cosas de este mundo [...]. Jesús trabajaba con sus manos, tomando contacto cotidiano con la materia creada por Dios para darle forma con su habilidad de artesano (LS 98) [...].

Después de haber leído el Capítulo II, podríamos preguntarnos: ¿Cómo me vinculo con el entorno natural y humano? ¿Tengo actitudes prevalentemente dominadoras o contemplativas? ¿Sé disfrutar sana y armónicamente de los bienes de la creación? ¿Tomo conciencia de que este mundo, dado por Dios, es para todos y todas? ¿Qué me dice, al respecto, el estilo de vida de Jesús?

[1] LAUDATO SI, Introducción y Capítulo I: "Lo que le está pasando a nuestra casa"

"'Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba' (LS 1) [...]. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que 'gime y sufre dolores de parto' (Rm 8,22)" (LS 2) [...].
"[San Francisco de Asís] era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo (LS 10). [...] Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos" (LS 11) [...].
"Después de un tiempo de confianza irracional en el progreso y en la capacidad humana, una parte de la sociedad está entrando en una etapa de mayor conciencia. Se advierte una creciente sensibilidad con respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza, y crece una sincera y dolorosa preocupación por lo que está ocurriendo con nuestro planeta (LS 19) [...]. Existen formas de contaminación que afectan cotidianamente a las personas [...]. La tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros (LS 20). La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería (LS 21). Estos problemas están íntimamente ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura [...]. Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar" (LS 22).
"[Respecto al cambio climático], muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos [...]. Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo. Por eso se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas para que en los próximos años la emisión de anhídrido carbónico y de otros gases altamente contaminantes sea reducida drásticamente, por ejemplo, reemplazando la utilización de combustibles fósiles y desarrollando fuentes de energía renovable (LS 26) [...].
"Otros indicadores de la situación actual tienen que ver con el agotamiento de los recursos naturales (LS 27) [...]. El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos. Las fuentes de agua dulce abastecen a sectores sanitarios, agropecuarios e industriales. La provisión de agua permaneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves consecuencias a corto y largo término (LS 28) [...]. [En particular], este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. Esa deuda se salda en parte con más aportes económicos para proveer de agua limpia y saneamiento a los pueblos más pobres (LS 30) [...].
"Los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosque implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios (LS 32) [...]. El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque cuando sólo se busca un rédito económico rápido y fácil, a nadie le interesa realmente su preservación. Pero el costo de los daños que se ocasionan por el descuido egoísta es muchísimo más alto que el beneficio económico que se puede obtener (LS 36). [Al respecto], es loable la tarea de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil que sensibilizan a las poblaciones y cooperan críticamente, también utilizando legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales e internacionales (LS 38) [...].
"[En cuanto al deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social], hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del trasporte y a la contaminación visual y acústica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes (LS 44) [...]. A esto se agregan las dinámicas de los medios del mundo digital que, cuando se convierten en omnipresentes, no favorecen el desarrollo de una capacidad de vivir sabiamente, de pensar en profundidad, de amar con generosidad (LS 47) [...]. 
"[Existe una inequidad planetaria]. Se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y 'el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre' (LS 50). La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera 'deuda ecológica', particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países [...]. El calentamiento originado por el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos. A esto se agregan los daños causados por la exportación hacia los países en desarrollo de residuos sólidos y líquidos tóxicos, y por la actividad contaminante de empresas que hacen en los países menos desarrollados lo que no pueden hacer en los países que les aportan capital (LS 51) [...]. La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro (LS 53) [...]. 
"[En contrapartida], llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos (LS 54) [...]. ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo? (LS 57) [...].
"[También es cierto que] en algunos países hay ejemplos positivos de logros en la mejora del ambiente, como la purificación de algunos ríos que han estados contaminados durante muchas décadas, o la recuperación de bosques autóctonos, o el embellecimientos de paisajes con obras de saneamiento ambiental, o proyectos edilicios de gran valor estético, o avances en la producción de energía no contaminante, en la mejora del transporte público. Estas acciones no resuelven los problemas globales, pero confirman que el ser humano todavía es capaz de intervenir positivamente (LS 58) [...]".

Después de haber leído la Introducción y el Capítulo I, podemos preguntarnos: ¿Qué opinión general nos merece el texto? ¿Qué amenazas o signos de deterioro ambiental crecientes descubro en mi entorno natural de vida o trabajo? ¿A qué se deben? En contrapartida, ¿he constatado algún signo de recuperación o emprendimientos que apunten a mejorar o embellecer 'la casa común'?



martes, 26 de mayo de 2015

La CIUDAD, el SANTUARIO y la UNIVERSIDAD: imaginario, nutrientes y plasmación de una TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA

PEREGRINANDO LA VIDA, CONTEMPLANDO EL ICONO, COMUNICANDO LA PALABRA...
Una teología narrativa, poética y conceptual concebida y madurada en el CONTEXTO CULTURAL URBANO de BUENOS AIRES [=teo-dramática]; nutrida en la VIDA PASTORAL del SANTUARIO NACIONAL de LUJÁN [=teo-estética], y progresivamente plasmada en el HUMUS ACADÉMICO de la PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA [=teo-lógica]... 
Una TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA (polícroma, transdisciplinar-sapiencial, con impostación pastoral, desde Argentina), desarrollada a lo largo de 17 años de trabajo posdoctoral, publicada en 7 volúmenes articulados (12 libros, 10 tomos, 2720 páginas) por Credo Ediciones y Dictus Publishing (del Grupo OmniScriptum GmbH & Co. KG, Saarbrücken, Alemania), y de ACCESO GRATUITO.


https://uca-ar.academia.edu/GerardoDanielRamos

jueves, 21 de mayo de 2015

TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA: todo el material junto y gratis

Todo el material disponible, ordenado y descargable (10 tomos, 12 libros en 7 volúmenes, 2720 páginas) para una FORMACIÓN TEOLÓGICA sistemática y gratuita desde la perspectiva del CAMBIO DE ÉPOCA. Desde los siguientes sitios Web:

1) https://uca-ar.academia.edu/GerardoDanielRamos (Todos)
2) http://www.researchgate.net/profile/Gerardo_Ramos3/publications (Todos)
3) Biblioteca digital UCA (8 de los 10)

Pueden adquirirse copias impresas de todos los libros, desde cualquier parte del mundo, en cadenas de venta on-line tales como AmazonAlibrisBookdepositary, BokusJpc, etc.

jueves, 14 de mayo de 2015

12. ¿Cómo aprovechar mejor los 10 tomos (12 libros en 7 volúmenes) de la TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA?

Durante 17 años estuve trabajando en la elaboración post-doctoral de 12 libros, reunidos en 7 volúmenes, referentes a una TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA que incluye una TRILOGÍA (7 libros en 3 volúmenes), publicados todos ellos en versión definitiva on demand entre 12/2012 y 03/2015 por Credo Ediciones y Dictus Publishing, pertenecientes al grupo editorial OmniScriptum GmbH & Co. KG (Saarbrücken, Alemania). Unas 2720 páginas en total. 
Los e-books correspondientes pueden ser visualizados a la derecha de este blog, desde donde también puede accederse a una SINOPSIS diacrónico-sincrónica integradora de los mismos, en la cual los títulos hipervinculados de los libros permiten su lectura y descarga gratuita.
Esta sinopsis es en realidad una FICHA MISIONERA, ya que desde la misma podríamos propiciar una reflexión profunda y sistemática, autoimplicativa y contextualizada de la fe en diálogo con nuestro tiempo. 
Hago aquí algunas sugerencias de cómo podría aprovecharse mejor este recurso que considero hoy único.
1) Como curso o seminario de grado o posgrado en carreras universitarias o terciarias de Teología sistemática y pastoral, Filosofía y Psicología, en asignaturas como Método teológico, o para preparar una síntesis teológica en la carrera de grado. 
2) En forma de conferencias o charlas con diferentes públicos, si bien de preferencia para gente con formación terciaria-universitaria (por ejemplo, en el contexto de comunidades educativas), o con significativa búsqueda creyente y empeño de profundización en la fe.
3) En el formato de un retiro o asamblea pastoral (por ejemplo, para comunidades religiosas o monásticas, en asambleas diocesanas, semanas de formación del clero, etc.), en donde se concentren con perfil espiritual-pastoral los núcleos principales de algún libro, para luego ser trabajados por los participantes en forma de preguntas, etc.
4) Como lectura personal o grupal, dando lugar a un diálogo posterior de intercambio y profundización. Al respecto, propongo un foro de encuentro: "Experimentando, contemplando y comunicando una TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA" (Hacer click), en el cual me gustaría ir recepcionando feed-backs valorativo-propositivos acerca de mi obra, y donde además me ofrezco para asesorar cualquiera de sus referidos posibles usos, para acompañar ocasionales instancias de reflexión, o para despejar dudas respecto de sus contenidos. 


martes, 31 de marzo de 2015

11. La RESURRECCIÓN del SEÑOR: "¡FELIZ culpa que nos mereció tan gran REDENTOR!" (Pregón Pascual)

1) La Vigilia Pascual se va iluminando, progresivamente, con el fuego nuevo que aportan los relatos de la historia salvífica, ofrecidos en abundancia por la Liturgia. En ellos se nos presenta a un Dios empeñado en renovar el esplendor prístino de su creación, cuando “miró todo lo que había hecho y vio que era muy bueno”. Si bien es cierto que la dureza del corazón humano, concomitante al pecado, nos lleva en ocasiones a gastar “dinero en algo que no alimenta” y las “ganancias en algo que no sacia”, el Dios de la Alianza, que se compadeció de su pueblo “con amor eterno”, se ha empeñado siempre en invitarnos e iluminarnos a que caminemos “hacia el resplandor, atraído(s) por su luz”.
Es la luz de la promesa prefigurada en Abraham: “Yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar”. La misma que irá madurando a lo largo de siglos hasta llegar a ese pacto inédito y definitivo vislumbrado por los profetas de la Primera Alianza: “Yo haré con ustedes una alianza eterna”; “Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”.
2) Esta nueva tierra en donde se nos regala un corazón de carne, purificado de impurezas e idolatrías, e impregnado del Espíritu de Dios, es Jesucristo resucitado: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado”. El mismo que “pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con Él”, es el que ahora vive para siempre junto al Padre y en la fe de cada uno de nosotros. De este acontecimiento sorprendente y único la Iglesia, comunidad creyente que como el discípulo amado “vio y creyó”, es testigo ante el mundo.
“Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre Él”. La resurrección del Señor tiene una repercusión concreta en nuestro estilo de vida, ya que “por el bautismo fuimos sepultados con Él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva”. En efecto, a partir de la Pascua de Jesucristo estamos llamados a vivir crísticamente: “Si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con Él en la resurrección”. Estas connotaciones ético-espirituales deberán reflejarse en todos los órdenes de nuestras vidas, impregnándolas teologalmente: “Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad”; “Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios”.
Podemos preguntarnos: ¿Cómo repercute hoy en mi vida el anuncio siempre nuevo de la resurrección del Señor? ¿En qué sentido vuelve a recrearla?
[Vigilia y Domingo de Pascua: Gen 1,1-2,2; 22,1-18; Ex 14,15-15,1; Is 54,5-14; 55,1-11; Bar 3,9-4,4; Ez 36,17-28; Rom 6,3-11; Lc 24,1-12; Hch 10,34-43; Col 3,1-4; 1 Cor 5,6-8; Jn 20,1-9]