TEOLOGÍA, CULTURA, ARGENTINA; HISTORIA, SOCIEDAD, PASTORAL; ARTE, CINE, MÚSICA; IMAGINARIO, LITERATURA, MÍSTICA; LECTIO, ESPIRITUALIDAD, SABIDURÍA...

martes, 26 de mayo de 2015

La CIUDAD, el SANTUARIO y la UNIVERSIDAD: imaginario, nutrientes y plasmación de una TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA

Una teología concebida y madurada en el CONTEXTO CULTURAL URBANO de BUENOS AIRES [=teo-dramática]; nutrida en la VIDA PASTORAL de un SANTUARIO [=teo-estética], y progresivamente plasmada en el HUMUS ACADÉMICO de una UNIVERSIDAD CATÓLICA [=teo-lógica]... 
Una TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA (polícroma, transdisciplinar-sapiencial, con impostación pastoral, desde Argentina), desarrollada a lo largo de 17 años de trabajo posdoctoral, publicada en 7 volúmenes articulados (12 libros, 10 tomos, 2720 páginas), y de ACCESO GRATUITO.


https://uca-ar.academia.edu/GerardoDanielRamos

jueves, 21 de mayo de 2015

TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA: todo el material junto y gratis

Todo el material disponible, ordenado y descargable (10 tomos, 12 libros en 7 volúmenes, 2720 páginas) para una FORMACIÓN TEOLÓGICA sistemática y gratuita desde la perspectiva del CAMBIO DE ÉPOCA. Desde los siguientes sitios Web:

1) https://uca-ar.academia.edu/GerardoDanielRamos (Todos)
2) http://www.researchgate.net/profile/Gerardo_Ramos3/publications (Todos)
3) Biblioteca digital UCA (8 de los 10)

Pueden adquirirse copias impresas de todos los libros, desde cualquier parte del mundo, en cadenas de venta on-line tales como AmazonAlibrisBookdepositary, BokusJpc, etc.

jueves, 14 de mayo de 2015

12. ¿Cómo aprovechar mejor los 10 tomos (12 libros en 7 volúmenes) de la TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA?

Durante 17 años estuve trabajando en la elaboración post-doctoral de 12 libros, reunidos en 7 volúmenes, referentes a una TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA que incluye una TRILOGÍA (7 libros en 3 volúmenes), publicados todos ellos en versión definitiva on demand entre 12/2012 y 03/2015 por Credo Ediciones y Dictus Publishing, pertenecientes al grupo editorial OmniScriptum GmbH & Co. KG (Saarbrücken, Alemania). Unas 2720 páginas en total. 
Los e-books correspondientes pueden ser visualizados a la derecha de este blog, desde donde también puede accederse a una SINOPSIS diacrónico-sincrónica integradora de los mismos, en la cual los títulos hipervinculados de los libros permiten su lectura y descarga gratuita.
Esta sinopsis es en realidad una FICHA MISIONERA, ya que desde la misma podríamos propiciar una reflexión profunda y sistemática, autoimplicativa y contextualizada de la fe en diálogo con nuestro tiempo. 
Hago aquí algunas sugerencias de cómo podría aprovecharse mejor este recurso que considero hoy único.
1) Como curso o seminario de grado o posgrado en carreras universitarias o terciarias de Teología sistemática y pastoral, Filosofía y Psicología, en asignaturas como Método teológico, o para preparar una síntesis teológica en la carrera de grado. 
2) En forma de conferencias o charlas con diferentes públicos, si bien de preferencia para gente con formación terciaria-universitaria (por ejemplo, en el contexto de comunidades educativas), o con significativa búsqueda creyente y empeño de profundización en la fe.
3) En el formato de un retiro o asamblea pastoral (por ejemplo, para comunidades religiosas o monásticas, en asambleas diocesanas, semanas de formación del clero, etc.), en donde se concentren con perfil espiritual-pastoral los núcleos principales de algún libro, para luego ser trabajados por los participantes en forma de preguntas, etc.
4) Como lectura personal o grupal, dando lugar a un diálogo posterior de intercambio y profundización. Al respecto, propongo un foro de encuentro: "Experimentando, contemplando y comunicando una TEOLOGÍA DEL CAMBIO DE ÉPOCA" (Hacer click), en el cual me gustaría ir recepcionando feed-backs valorativo-propositivos acerca de mi obra, y donde además me ofrezco para asesorar cualquiera de sus referidos posibles usos, para acompañar ocasionales instancias de reflexión, o para despejar dudas respecto de sus contenidos. 


sábado, 4 de abril de 2015

11. La RESURRECCIÓN del SEÑOR: "¡FELIZ culpa que nos mereció tan gran REDENTOR!" (Pregón Pascual)

1) La Vigilia Pascual se va iluminando, progresivamente, con el fuego nuevo que aportan los relatos de la historia salvífica, ofrecidos en abundancia por la Liturgia. En ellos se nos presenta a un Dios empeñado en renovar el esplendor prístino de su creación, cuando “miró todo lo que había hecho y vio que era muy bueno”. Si bien es cierto que la dureza del corazón humano, concomitante al pecado, nos lleva en ocasiones a gastar “dinero en algo que no alimenta” y las “ganancias en algo que no sacia”, el Dios de la Alianza, que se compadeció de su pueblo “con amor eterno”, se ha empeñado siempre en invitarnos e iluminarnos a que caminemos “hacia el resplandor, atraído(s) por su luz”.
Es la luz de la promesa prefigurada en Abraham: “Yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar”. La misma que irá madurando a lo largo de siglos hasta llegar a ese pacto inédito y definitivo vislumbrado por los profetas de la Primera Alianza: “Yo haré con ustedes una alianza eterna”; “Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”.
2) Esta nueva tierra en donde se nos regala un corazón de carne, purificado de impurezas e idolatrías, e impregnado del Espíritu de Dios, es Jesucristo resucitado: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado”. El mismo que “pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con Él”, es el que ahora vive para siempre junto al Padre y en la fe de cada uno de nosotros. De este acontecimiento sorprendente y único la Iglesia, comunidad creyente que como el discípulo amado “vio y creyó”, es testigo ante el mundo.
“Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre Él”. La resurrección del Señor tiene una repercusión concreta en nuestro estilo de vida, ya que “por el bautismo fuimos sepultados con Él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva”. En efecto, a partir de la Pascua de Jesucristo estamos llamados a vivir crísticamente: “Si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con Él en la resurrección”. Estas connotaciones ético-espirituales deberán reflejarse en todos los órdenes de nuestras vidas, impregnándolas teologalmente: “Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad”; “Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios”.
Podemos preguntarnos: ¿Cómo repercute hoy en mi vida el anuncio siempre nuevo de la resurrección del Señor? ¿En qué sentido vuelve a recrearla?
[Vigilia y Domingo de Pascua: Gen 1,1-2,2; 22,1-18; Ex 14,15-15,1; Is 54,5-14; 55,1-11; Bar 3,9-4,4; Ez 36,17-28; Rom 6,3-11; Lc 24,1-12; Hch 10,34-43; Col 3,1-4; 1 Cor 5,6-8; Jn 20,1-9]

lunes, 30 de marzo de 2015

10. La PASIÓN del SEÑOR: "Como un CORDERO llevado al matadero" (Is 53,7)

De los cuatro cánticos de Isaías referentes al Servidor de Yahveh (ver Is 42,1-9; 49,1-9; 50,4-11; 52,13-53,12), el último es con creces el que describe con mayor dramatismo y patencia la figura y destino de este misterioso personaje, que en tiempos del autor bíblico podía interpretarse como dicho colectivamente de todo Israel desterrado (siglo VI a.C.), o también en referencia a un futuro profeta mesiánico individual que advendría.
Los relatos de la pasión nutren su composición de estas escalofriantes imágenes, las cuales, en Viernes Santo y referidas a Jesús, nos ponen en silenciosa contemplación ante el misterio de la cruz: la de Él y la de todas las personas que completan hoy en su carne los padecimientos de Cristo, sumidos muchas veces en la angustia y el desamparo.
Debido a su conmovedor talante poético, el Cuarto Cántico estimula la compasión entrañable, induce a la devoción profunda, nos invita a una conversión efectiva. Dejemos entonces que las mismas palabras del texto bíblico nos introduzcan en la contemplación del crucificado, 'que murió por mí, para que más le ame y le siga' (san Ignacio de Loyola), y preguntémonos: ¿Qué debo hacer yo por Él? ¿Qué debo de mi parte ofrecer? (ver Ejercicios Espirituales, 104; 197).
"Sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin aspecto que pudiera agradarnos. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento [...]. Él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias [...]. Fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades [...], por sus heridas fuimos sanados [...]. Al ser maltratado, se humillaba, y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero [...]. Fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo [...]. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia [...]. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos [...]. Fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables".


miércoles, 25 de marzo de 2015

9. Sinopsis de SEMANA SANTA: "Los amó hasta el fin" (Jn 13,1)

Presento una breve sinopsis de lo más significativo de la Semana Santa que vamos a celebrar.
1) Como gesto recapitulador del conjunto de su ministerio pastoral, Jesús “empezó a lavar los pies de los discípulos”; y para actualizar su entrega perpetuamente, se quedó presente en la Eucaristía, de modo que el cordero o cabrito “sin ningún defecto, macho y de un año” de antaño sería desde entonces su “Cuerpo que se entrega por ustedes” y la copa de “la Nueva Alianza que se sella en mi Sangre”. Los acontecimientos de Semana Santa rememoran condensadamente que “Cristo por nosotros se sometió a la muerte y muerte de cruz”, y que “por eso Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre”.
2) Su entrega se valdrá de una patética mediación humana: la de Judas. Cuando María de Betania unja generosamente a Jesús con perfume real, mesiánico, profético y esponsal, inundando de buen aroma la casa y anticipando su glorificación definitiva, la objeción del traidor será: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”. Es la hipocresía de los mezquinos y escépticos. Ya Jesús lo había anticipado: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”, y al mismo Judas le había dicho: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”. De hecho, “Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo”, especulando con su negocio infame: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?”.
3) Como nos lo recuerdan los cuatro cánticos que leeremos a lo largo de la semana, Jesús es el Servidor doliente de Yahveh, que nos justifica con su entrega: “Éste es mi Servidor, a quien yo sostengo […]. Él no gritará, no levantará su voz […]. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente”. En su persona tienen pleno sentido las palabras de Isaías: “Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían […]. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada […]. Él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias […]. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades […]. Fue detenido y juzgado injustamente […]. El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento”.
En efecto, en el huerto de Getsemaní, en vísperas de su Pasión, “se apoderaron de Jesús y lo ataron”; y si bien reconoció que “mi realeza no es de este mundo”, juzgándolo entre ‘gallos y medianoche’, lo condenaron: “Lo crucificaron, y con Él a otros dos”. Para que se cumplieran las Escrituras, “se repartieron mis vestiduras”. En medio de su tormento, la presencia de la Madre y del discípulo amado constituirán cierto consuelo: “¡Aquí tienes a tu hijo! ¡Aquí tienes a tu madre!”. Mirando el relato en su conjunto, percibimos que en Jesucristo “no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades”. De hecho, “Él dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a Aquél que podía salvarlo de la muerte y fue escuchado por su humilde sumisión”. 
4) Sin embargo, la muerte del Señor no constituirá la última palabra: “Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos”; “sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande”, Él es “el Alfa y la Omega […], el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso”. En todo momento Jesús tiene consciencia de ser el Mesías, como lo pone claramente en evidencia la versión según San Juan. “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él”. Jesús se apropia en primera persona las palabras de Isaías: “Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”. “El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos”. Por todo esto, en todo momento Él es consciente de estar celebrando la liturgia nueva del Reino: “Todo se ha cumplido”. Y así “brotó sangre y agua”, símbolos de los sacramentos de la Iglesia.


lunes, 16 de marzo de 2015

8. El quehacer de una TEOLOGÍA PEREGRINA...

"Una teología de hombres y mujeres viatores presupone e invita a ir pensando la fe y su mismo dinamismo teologal, en gerundio y desde esta misma experiencia del peregrino: de modo inacabado (vg., icónico, no idolátrico), pero con una conciencia cada vez más profunda e integrada del misterio vivido y creído. Desde la humilde conciencia creyente abierta al magis, ya que el peregrino 'sabe' que tiene patria (Agustín de Hipona). 'Sabe' que viene de Dios (Padre) como origen y que a Él se dirige como destino. Una teología peregrina se inicia en el mismo momento en que tomamos conciencia de haber sido engendrados de lo alto, y de ser portadores de una 'vocación divina' (GS 22) como discípulos misioneros.
"De ahí que una teología de peregrinos no pueda cargar al hombro o en la mochila todas las tradiciones. Debe elegir cuidadosamente lo esencial y más genuino, y ponerse en camino 'ligera de equipaje' (A. Machado). Siguiendo las recomendaciones de Jesús a sus discípulos de llevar pocas cosas (ver Lc 10,4) [...].
"Una teología de peregrinos se nutre de la contemplación de Jesús, el Cristo (W. Kasper): de los misterios centrales de la fe, articulándolos y exponiéndolos creativamente. Es conducida por una peculiar sensibilidad epocal, mediada ésta por la apertura a los trascendentales del ser (lo bueno, lo bello y lo verdadero) que emergen en referencia a las vicisitudes que vive el 'hombre histórico, concreto y real', discernidas éstas como camino de la Iglesia (cf. RH 13-14). Por último, se expresa lo más posible en el lenguaje del contexto socio-cultural, en atención al lugar y sobre todo a la gente más sencilla: al pueblo (R. Tello)".


(G. RamosPeregrinar al santuario haciendo teología. Inculturando el bien, la belleza y la verdad, Credo Ediciones, Saarbrücken, 2014, pp.14-15).

martes, 10 de marzo de 2015

7. Carta del PAPA FRANCISCO con motivo del Centenario de la FACULTAD DE TEOLOGÍA de la Pontificia Universidad Católica Argentina [=UCA]

"...Enseñar y estudiar teología significa vivir en una frontera, esa en la que el Evangelio encuentra las necesidades de las personas a las que se anuncia, de manera comprensible y significativa. Debemos guardamos de una teología que se agota en la disputa académica o que contempla la humanidad desde un castillo de cristal. Se aprende para vivir: teología y santidad son un binomio inseparable. 
Por tanto, la teología que desarrollan ha de estar basada en la Revelación, en la Tradición, pero también debe acompañar los procesos culturales y sociales, especialmente las transiciones difíciles. En este tiempo, la teología también debe hacerse cargo de los conflictos: no sólo de los que experimentamos dentro de la Iglesia, sino también de los que afectan a todo el mundo y que se viven por las calles de Latinoamérica. No se conformen con una teología de despacho. Que el lugar de sus reflexiones sean las fronteras. Y no caigan en la tentación de pintarlas, perfumarlas, acomodarlas un poco y domesticarlas. También los buenos teólogos, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a calle y, con su reflexión, derraman ungüento y vino en las heridas de los hombres.
Que la teología sea expresión de una Iglesia que es «hospital de campo», que vive su misión de salvación y curación en el mundo. La misericordia no es sólo una actitud pastoral, sino la sustancia misma del Evangelio de Jesús. Que la teología sea expresión de una Iglesia que es «hospital de campo», que vive su misión de salvación y curación en el mundo. La misericordia no es sólo una actitud pastoral, sino la sustancia misma del Evangelio de Jesús. Les animo a que estudien cómo, en las diferentes disciplinas - dogmática, moral, espiritualidad, derecho, etc. - se puede reflejar la centralidad de la misericordia. Sin misericordia, nuestra teología, nuestro derecho, nuestra pastoral, corren el riesgo de caer en la mezquindad burocrática o en la ideología, que por su propia naturaleza quiere domesticar el misterio. Comprender la teología es comprender a Dios, que es Amor. 
¿Quién es entonces el estudiante de teología que la U.C.A. está llamada a formar? Ciertamente no un teólogo «de museo», que acumula datos e información sobre la Revelación, pero sin saber muy bien qué hacer con ello. Y tampoco un «balconero» de la historia. El teólogo formado en la U.C.A. ha de ser una persona capaz de construir en tomo a sí la humanidad, de transmitir la divina verdad cristiana en una dimensión verdaderamente humana, y no un intelectual sin talento, un eticista sin bondad o un burócrata de lo sagrado. Pido a la Virgen María, Sede de la Sabiduría y Madre de la Divina Gracia, que nos acompañe en la celebración de este centenario...." (Papa Francisco, a la Comunidad académica de la Facultad de Teología UCA, 03/03/2015)

martes, 3 de marzo de 2015

6. Que la teología se convierta en "COPLA"... en el corazón del pueblo de Dios.

Mirando videos, en alguno de ellos oí decir al memorable folklorista Atahualpa Yupanqui que el anhelo profundo de un verdadero artista es que su música se convierta en copla, y que sus cantos acaben circulando anónimamente en la vida y sentir de su pueblo. 
Por analogía, algo semejante podría decirse del quehacer intelectual, y del específicamente teológico. Nada más gratificante para un autor que los textos laboriosamente labrados por escrito en el silencio orante y contemplativo, a partir de observaciones e intuiciones suscitadas por el Espíritu en medio del trabajo pastoral, el diálogo con las personas, el disfrute de una expresión artístico-cultural, o simplemente el paseo por en medio de la ciudad, acaben circulando, no solo en libros y revistas, sino también a través de PC's, laptops y tablets, pero sobre todo en impresos, jornadas y retiros, o en diálogos de agentes pastorales y personas con sed de Dios.  
Si los contenidos, enfoques y lenguajes dieron en la tecla con el sentir, decir y vivir de personas y pueblos que oran, reflexionan, viven, comparten y celebran, y lograron expresar esta vida satisfactoriamente, buen signo... Y si dieron lugar o impulsaron un modo y estilo nuevo de hacer teología, que alimente el discipulado misionero de algunas personas y comunidades, mejor aún. El teólogo tendrá sobrados motivos para dar gracias a Dios.

jueves, 26 de febrero de 2015

5. Nuevo libro: "El camino sapiencial de Martín Fierro y la formación académica. La universidad de la vida y la vida de la universidad"

Hay temáticas que parecerían tener entre sí muy poco en común. Por ejemplo, la vida novelada de un gaucho del siglo XIX en la pampa argentina y la vida académica de una universidad fundada en la segunda mitad del siglo XX en el centro de una megápolis. Y sin embargo, hay un hilo común muy significativo que las une, y un Papa que intenta ponerlo de manifiesto. La experiencia de vida enseña cosas que no se aprenden en la universidad, y la universidad permite ampliar el mundo estrecho y acotado de la vida personal. La vida orienta la pertinencia de los estudios, y los estudios profundizan y sistematizan, consolidan y proyectan la experiencia de vida. 
El común denominador que une la vida del Martín Fierro de José Hernández con la investigación y transmisión del conocimiento en una universidad católica es la experiencia, búsqueda y enriquecimiento de una sabiduría fundante, en la que convergen los hallazgos, prácticas y convicciones de la cultura popular regional, y las adquisiciones eruditas y sistematizadas de la cultura ilustrada universal. La materia prima presente en el pueblo o el gauchaje, y la fina elaboración artesanal en diálogo con variadas disciplinas e interlocutores de la academia.